Educación: la mejor arma contra la violencia en Cali

Foto: Alcaldía de Cali
El número de homicidios en Cali se ha incrementado ligeramente en el periodo 2010-1024, pasando de 1824 en 20120 a 1939 en 2013, y para invertir esta tendencia el ayuntamiento de Cali ha adoptado una serie de medidas que parecen haber tenido un efecto positivo, ya que el número de homicidios durante los primeros seis meses del 2014 ha sido de 730.

Entre las medidas adoptadas se incluye el reforzamiento de las  operaciones contra los delincuentes, mediante el aumento en el número de policías al tiempo que se han instalado docenas de cámaras de vigilancia en espacios públicos.  Quizás igualmente importante ha sido la ampliación del plan desarme, que suspende la gran mayoría de los permisos de portar armas y que es supervisado por el Ejército Nacional.

Foto: Alcaldía de Cali
Además de golpes policiales y de un mayor control policial, la Alcaldía ha lanzado una serie de iniciativas educativas destinadas a los habitantes más jóvenes de las comunas. Uno de estos programas, Desármese, Medítele a este Cuento, consiste en pedir a los niños que entreguen sus juguetes bélicos a cambio de los cuales se les entrega un cuaderno de cuentos. Con todos los juguetes bélicos recogidos se creará una escultura con forma de paloma, que simboliza la paz. El organismo municipal Asesoría por la Paz coordina este proyecto, que se aplicará en todos los centros educativos de Cali. Su objetivo es generar conciencia entre los estudiantes de la gravedad del problema de la violencia, así como hacerles ver que juegan un papel muy importante en evitar su prolongación.

Las causas de la violencia son complejas, así como lo es la erradicación. Pero la educación es un complemento indispensable a las acciones policiales tradicionales.

Les invito a leer el artículo completo publicado en URB.IM, uno de los portales de urbanismo del mundo.

Un paseo en tren por España


Establecer diferencias entre los turistas y los verdaderos viajeros es una idea literaria que ha pasado a formar parte del acervo cultural común. Pareciera que los viajeros se encuadran un plano superior, que solo ellos, y nunca los turistas, pueden integrarse en los lugares por los que transitan, entender  las sutilezas de cada región, disfrutar con pleno conocimiento de las combinaciones de olores, colores y sabores de la gastronomía local. Pues bien, cada vez que me subo al tren dejo de ser turista y me convierto en experto viajero. Ya desde el andén escudriño los vagones en búsqueda de los números que identifican la serie del tren, el modelo concreto, incluso su año de fabricación, algo que sin duda al 99% de los, ejem, turistas,  ni se le pasaría por la imaginación. Por si aún no lo han adivinado, soy un verdadero fanático del tren, y siempre que puedo viajo por este medio.


En España estoy de suerte; a diferencia de lo que sucedió en la mayor parte de América Latina, el estado no solo no dejó morir a los ferrocarriles, sino que apostó fuerte por ellos. Demasiado fuerte, probablemente, pues la reconversión de líneas convencionales está costandouna cantidad ingente de dinero, y en tiempos de crisis son muchos los que se preguntan si ha sido esa la mejor forma de emplear el dinero. Yo procuro no pensar en estas cosas mientras me subo en el Talgo de Alta Velocidad que me llevará de Vigo a Madrid en poco mas de seis horas.


Este tren, que por la singular forma de su máquina es conocido como “el pato” tiene la particularidad de que puede circular tanto por las vías antiguas como por las de alta velocidad, y también en las electrificadas y las que no lo están. Esto es importante pues las obras del AVE de Madrid a Galicia están retrasadas, y solo se han completado unos 200 kilómetros.


El tren se puso en marcha al sonido de un educado silbato, y pronto cogió velocidad. Los primeros 120 kilómetros discurre junto al río Miño, frontera con Portugal, entre paisajes agrestes y melancólicos. Tras rebasar Orense, nos adentramos en los Montes de Galicia, que separan esta región de Castilla. El “pato” avanza a unos 100km/h y por la ventanilla se pueden ver los imponentes túneles que se están construyendo para la línea de alta velocidad. Me dirijo a la cafetería y pido un delicioso bocadillo de jamón y un café con leche.


En Castilla el tren acelera hasta los 120km/h. El paisaje se va haciendo mas plano, y el verde se convierte en amarillo, de los cereales ya agostados, o de los girasoles que van alcanzado su grado de madurez. El tiempo vuela, pero yo comienzo a impacientarme anticipando la llegada a Medina del Campo, un nudo ferroviario tradicional, y punto en el que se entronca con la línea de alta velocidad. El cambio es imperceptible para quienes no se fijen: el tren disminuye la velocidad al mínimo, entra en una especie de cobertizo, y a la salida ya está en el ancho de vía europeo (mas estrecho que el español) y con el trazado mas moderno. La aceleración es inmediata, y en pocos minutos el tren ya circula a 240km/h: si hubiera trenes así en Colombia ¡se podría llegar del centro de Medellín al centro de Bogotá en poco más de una hora! Poco antes de llegar a Madrid, una última delicia: se atraviesa el túnel del Guadarrama, de 35km de longitud, el más largo del país. La velocidad a penas disminuye: 235km/h.


Los turistas llegan a Madrid relajados y habiendo disfrutado de un viaje cómodo y agradable. Los viajeros nos lo hemos pasado indeciblemente bien, disfrutando de una extraordinaria maravilla tecnológica. España está atravesando un momento muy complicado, en gran parte porque el gasto público se desbocó la década pasada, pero cuando uno viaja en el AVE solo puede sentir la felicidad del momento.





Masonic House of the Temple: a Wonder Hidden in Plain Sight

Masonic House of the Temple. Photo: Jorge Bela There is plenty of invocation to classical architecture in Washington. Even modern buil...