sábado, 9 de agosto de 2014

Un paseo en tren por España


Establecer diferencias entre los turistas y los verdaderos viajeros es una idea literaria que ha pasado a formar parte del acervo cultural común. Pareciera que los viajeros se encuadran un plano superior, que solo ellos, y nunca los turistas, pueden integrarse en los lugares por los que transitan, entender  las sutilezas de cada región, disfrutar con pleno conocimiento de las combinaciones de olores, colores y sabores de la gastronomía local. Pues bien, cada vez que me subo al tren dejo de ser turista y me convierto en experto viajero. Ya desde el andén escudriño los vagones en búsqueda de los números que identifican la serie del tren, el modelo concreto, incluso su año de fabricación, algo que sin duda al 99% de los, ejem, turistas,  ni se le pasaría por la imaginación. Por si aún no lo han adivinado, soy un verdadero fanático del tren, y siempre que puedo viajo por este medio.


En España estoy de suerte; a diferencia de lo que sucedió en la mayor parte de América Latina, el estado no solo no dejó morir a los ferrocarriles, sino que apostó fuerte por ellos. Demasiado fuerte, probablemente, pues la reconversión de líneas convencionales está costandouna cantidad ingente de dinero, y en tiempos de crisis son muchos los que se preguntan si ha sido esa la mejor forma de emplear el dinero. Yo procuro no pensar en estas cosas mientras me subo en el Talgo de Alta Velocidad que me llevará de Vigo a Madrid en poco mas de seis horas.


Este tren, que por la singular forma de su máquina es conocido como “el pato” tiene la particularidad de que puede circular tanto por las vías antiguas como por las de alta velocidad, y también en las electrificadas y las que no lo están. Esto es importante pues las obras del AVE de Madrid a Galicia están retrasadas, y solo se han completado unos 200 kilómetros.


El tren se puso en marcha al sonido de un educado silbato, y pronto cogió velocidad. Los primeros 120 kilómetros discurre junto al río Miño, frontera con Portugal, entre paisajes agrestes y melancólicos. Tras rebasar Orense, nos adentramos en los Montes de Galicia, que separan esta región de Castilla. El “pato” avanza a unos 100km/h y por la ventanilla se pueden ver los imponentes túneles que se están construyendo para la línea de alta velocidad. Me dirijo a la cafetería y pido un delicioso bocadillo de jamón y un café con leche.


En Castilla el tren acelera hasta los 120km/h. El paisaje se va haciendo mas plano, y el verde se convierte en amarillo, de los cereales ya agostados, o de los girasoles que van alcanzado su grado de madurez. El tiempo vuela, pero yo comienzo a impacientarme anticipando la llegada a Medina del Campo, un nudo ferroviario tradicional, y punto en el que se entronca con la línea de alta velocidad. El cambio es imperceptible para quienes no se fijen: el tren disminuye la velocidad al mínimo, entra en una especie de cobertizo, y a la salida ya está en el ancho de vía europeo (mas estrecho que el español) y con el trazado mas moderno. La aceleración es inmediata, y en pocos minutos el tren ya circula a 240km/h: si hubiera trenes así en Colombia ¡se podría llegar del centro de Medellín al centro de Bogotá en poco más de una hora! Poco antes de llegar a Madrid, una última delicia: se atraviesa el túnel del Guadarrama, de 35km de longitud, el más largo del país. La velocidad a penas disminuye: 235km/h.


Los turistas llegan a Madrid relajados y habiendo disfrutado de un viaje cómodo y agradable. Los viajeros nos lo hemos pasado indeciblemente bien, disfrutando de una extraordinaria maravilla tecnológica. España está atravesando un momento muy complicado, en gran parte porque el gasto público se desbocó la década pasada, pero cuando uno viaja en el AVE solo puede sentir la felicidad del momento.





1 comentario:

  1. La verdad que una de las muchas cosas buenas que tenemos en España es la red ferroviaria, hoy por hoy una de las más modernas del mundo. En cuanto a kms de alta velocidad también se encuentra a la cabeza. Hoy las comunicaciones en España tanto ferroviarias como por carretera han reducido los tiempos y las distancias de una forma impensable hace tan solo poco mas de 15 años. Pienso que en estos momentos de crisis una inversión de esta envergadura es una buena inversión, Pues ademas de crear miles y miles puestos de trabajo, han convertido a España en un referente mundial en cuanto a comunicaciones se refiere. http://spaincoast.es

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