Salsa: locura y arte en Cali

Kevin Gallego, 
“La salsa en Cali es una locura,” nos espetó Luz Aydé Moncayo, directora y fundadora de la Academia de Baile Sondeluz. “Estamos trabajando en nuevos pasos, otras formas de bailar más lentas, más cercanas a los incontables extranjeros que nos visitan, pero que se sienten intimidados por el ritmo brutal que tiene la salsa caleña.” Sin duda, un acto de piedad: no hablemos de bailar,  yo ni siquiera me sentía capaz de seguir con la mirada los movimientos supersónicos de los pies de los bailarines que practicaban incansablemente en la academia durante nuestra visita.
Luz Ayde Moncayo, fundadora de Sondeluz
Entre ellos estaba Kevin Gallego, campeón del mundo solista junior en 2014. Tuvimos la suerte de verle bailar, y que nadie se lleve a engaño: aunque sonríe mientras baila,  se trata de un ejercicio físico agotador, algo que solo su respiración entrecortada revela al término de cada número. Mientras Kevin se movía a 78rpm, en una sala contigua Luz enseñaba los pasos básicos a un nutrido grupo de extranjeros, la mayoría jóvenes, que sin duda alguna lo estaban pasando fenomenal. La velocidad en este caso no llegaba a las 33rpm…



Cali, al igual que la salsa, puede intimidar a los turistas. Los años difíciles de los conflictos, y un urbanismo brutalista en el que el automóvil era la única prioridad, convirtieron a la otrora deliciosa capital del Valle del Cauca en una ciudad cercana a lo hostil para los visitantes. La recuperación de la Avenida Cali, con la construcción del agradable Bulevar del Río ha marcado un punto de inflexión: los planes de crecimiento urbano están devolviendo el protagonismo a los peatones, y se busca el renacimiento de espacios públicos de calidad, como el río. También se están diseñando rutas y planes turísticos, que abran las puertas y faciliten el acceso de los visitantes a tantas cosas singulares y atractivas que Cali ofrece. Y entre ellas, sin duda ninguna, está la salsa. Por eso, Bania Guerrero, coordinadora de la Oficina de Turismo de Cali, se muestra genuinamente orgullosa de la apertura de las rutas de la salsa, en las que los operadores muestran de forma accesible estos bailes de origen neoyorquino y caribeño, pero que en Cali han adquirido velocidad endiablada y características únicas. La fórmula funciona a la perfección, y la combinación del frenesí de los campeones, con la engañosa calma de las salas donde se imparten las clases, hizo despertar en mi un irrefrenable e insólito deseo de aventurarme y dar algunos pasos. Tengo que volver a Cali en breve….

Toya Viudes, autora de Colombiadeuna.com, con los campeones de Sondeluz.

Pero no son solo las clases, las academias y las rutas por los lugares clave los que han convertido a la salsa en la principal atracción turística de Cali. También los grandes espectáculos, entre los que destaca el mensual Delirio, sirven como imanes de los visitantes, tanto extranjeros como de todos los rincones de Colombia, que no pueden dar crédito al nivel de perfección al que se ha llegado en el baile en esta ciudad de clima ideal. Tiene razón Luz: la salsa en Cali es una auténtica locura. Afortunadamente, los visitantes estamos invitados a participar en ella.

¿20 torres de vivienda en pleno Central Park? Solo en Bogotá....


Cerros Orientales de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Cerros Orientales de Bogotá. Foto: Jorge Bela
¿Se imaginan que una empresa privada estuviera metiendo maquinaría para construir 20 torres en pleno Central Park? Pues eso es exactamente lo que está sucediendo en Bogotá ahora mismo. Una inmobiliaria pretende iniciar estos días la construcción de una mega urbanización, con un total de 20 torres de viviendas de súper lujo (16 torres según otras fuentes) en plenos Cerros Orientales, el mayor tesoro ecológico de Bogotá. El proyecto tiene el nombre de Cerro Verde, demostrando un sentido del humor realmente macabro por parte de sus impulsores.

¿Y como es posible semejante barbarie? Al igual que hemos visto tantas veces, tras un bizantino laberinto legal han aparecido unas supuestas licencias, otorgadas hace décadas. Probablemente haga falta un batallón de expertos legales para dilucidar el valor de las licencias después del tiempo transcurrido, la legislación aprobada desde entonces, y los distintos pronunciamientos judiciales al respecto. En todo caso, eso no es lo importante. Lo importante que la construcción de 20 torres de viviendas en medio de nuestro Central Park no puede seguir adelante. Supondría un daño irreparable a la capital de Colombia, y un bochorno internacional para una ciudad que justo en estos momentos está alcanzando notoriedad y buena reputación a nivel mundial.
Arco iris sobre los Cerros Orientales de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Cerros Orientales de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Lamentablemente, ni la Alcaldía, ni la Presidencia de la República parecen dispuestos a mover un dedo por defender uno de los patrimonios mas valiosos de Bogotá. Ha tenido que ser un colectivo de amantes de los cerros, los Amigos de la Montaña, quien diera la voz de alarma, y quienes están llevando la bandera de la lucha. Para vergüenza de las autoridades, han sido dos vecinas del lugar las únicas que se han molestado en pedir a los operarios de la maquinaría pesada, que ya se adentraba en el bosque, las licencias correspondientes. No las tenían. Estas vecinas consiguieron, con su insistencia, que las máquinas detuvieran su avance. Me quito el sombrero ante estos ciudadanos particulares, y a la lección de civilidad y amor por Bogotá que han dado a los todopoderosos gobernantes.

Desde aquí no pido que se incumpla la legalidad. Si al final del tortuoso proceso jurídico se demuestra que la licencia es válida, tendrán que ser compensados de alguna manera, quizá con licencias en otros puntos de la ciudad en los que sus lujosas torres no causen un daño irreparable a la capital de Colombia. Lo que es impensable es que se lleve a cabo la construcción de esas moles en los Cerros Orientales.

Ojalá las autoridades dejen la comodidad de sus respectivos palacios y se involucren en este proceso, cuando menos ayudando en la búsqueda de una solución legal, legítima y respetuosa con los Cerros. Pero si no lo hacen, espero que estemos ante un nuevo caso de David frente a Goliat. Que el pequeño grupo de ciudadanos organizado en torno a Amigos de la Montaña, y de los vecinos de la zona logren detener este acto de barbarie ecológica y urbana. Demostremos que realmente amamos a Bogotá y a Colombia, y apoyémosles de la mejor manera que podamos en su lucha. Si no lo hacemos, veremos como se alzan sobre Central Park 20 horribles torres. ¿Es eso lo que queremos?

Expoartesanías: una cita obligada cada diciembre en Bogotá

Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
La extraordinaria diversidad geográfica y cultural de Colombia se refleja también en sus artesanías. A diferencia de lo que sucede en muchos otros países, la producción artesana sigue plenamente viva, y en los pequeños pueblos y ciudades su uso es cotidiano. Esto se nota perfectamente en la variedad y en el cariño con el que se producen. Sin embargo, no siempre es fácil encontrarlas en Bogotá: resulta casi imprescindible hacer largos viajes a sus pueblos de origen, donde los precios siguen siendo absolutamente razonables.

Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
Por eso Expoartesanías se convierte en una cita anual que nadie debería perderse. En una exposición inmensa se puede ver, y comprar, el trabajo de los artesanos colombianos. Ropa, objetos decorativos, dulces, jabones, todo lo que uno pueda soñar encontrar en unos grandes almacenes, pero hecho a mano y vendido por sus productores. Los precios pueden variar mucho, pero la relación calidad precio es en la inmensa mayoría de los casos extraordinaria. Un sistema centralizado permite que hasta los mas pequeños comerciantes puedan realizar sus compras mediante tarjeta de crédito.
mamo en Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
Muchos de los objetos de uso cotidiano se vuelven auténticas piezas artísticas cuando se muestran de forma aislada. Su valor puede pasar desapercibido a fuerza de verlos día tras día. Pero la calidad del trabajo y de los diseños en seguida nos ponen en alerta, y nos reclaman una mayor atención. Resulta un desafío imposible abandonar Expoartesanías sin haber hecho ninguna compra.
Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
También hay oferta gastronómica regional, incluso se imparten clases—públicas y gratuitas—en las que se explican las técnicas culinarias empleadas en algunas regiones. Algunas son extraordinariamente complejas, otras sorprendentes. En muchas de ellas se pueden ver claramente sus orígenes prehispánicos, que se han mantenido a través de los siglos y de las vicisitudes históricas.
Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
Finalmente, algunas entidades patrocinadoras han creado espacios donde los distintos grupos étnicos de Colombia tienen la ocasión de conversar con los visitantes. De esta forma no se comparte tan solo el fruto material de su trabajo, sino también la cultura inmaterial, las ideas que siguen vivas con una fuerza increíble en sus comunidades.
Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
Bolsa Wayuu. Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
Expoartesanías permanecerá abierta hasta el 18 de diciembre. Es una actividad apta para toda la familia.
Pescado cocinado al estilo llanero. Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela
Pescado cocinado al estilo llanero. Expoartesanías, Bogotá. Foto: Jorge Bela

NH Bogotá 93: el arte como forma de descanso

Marisa Martín en la azotea del NH Bogota 93. Foto: Jorge Bela
Marisa Martín en la azotea del NH Bogota 93. Foto: Jorge Bela
ARTBo, la feria de arte de Bogotá, ya es considerada por muchos la mas importante de América Latina, todo un indicador de la agitación que vive el mundo del arte en Colombia. Y no es solo el arte, todo parece que está a  punto de ebullición en la capital de Colombia, donde el crecimiento económico sostenido está trayendo una profunda transformación.  Basta repasar las cifras de viajeros que llegan al aeropuerto desde el extranjero para comprender que las cosas no son ni parecidas a cómo eran hace a penas seis o siete años. Las crecientes posibilidades de negocio y la apertura de nuevos destinos turísticos han provocado una auténtica avalancha de visitantes, que llenan los flamantes hoteles capitalinos, construidos especialmente para acogerlos.

En todo esto pensaba Marisa Martín, una arquitecta española afincada en Bogotá desde hace un par de años, cuando la conexión se hizo en su mente: ¿por qué no utilizar los amplios espacios de los establecimientos hoteleros para exponer arte? En una ocasión en la que estaba visitando la azotea del hotel NH 93 en relación a otro proyecto, le propuso a su gerente, David Lucas, la idea. Buen amante del arte, y con un estilo gestor creativo e innovador, David aceptó de inmediato. Unos meses mas tarde, con el patrocinio de NH, BBVA y La Séptima K, nació Planta y Media, ahora en pleno funcionamiento.
Arte en el hotel NH Bogota 93
Arte en el hotel NH Bogota 93. Foto: Jorge Bela

“La idea no es tan sorprendente,” me dijo Marisa en una prolongada entrevista. “A fin de cuentas, el arte es descanso. Muchos de los viajeros de negocios no tienen tiempo de desplazarse a los museos o galerías, y disfrutan de poder contemplar el arte sin tener que moverse del hotel.”  Para NH la idea es interesante también, pues permite ofrecer algo más a sus clientes, un valor adicional a su estancia, al tiempo que se estrechan lazos con la comunidad artística local. Para los artistas, la motivación es la exhibición de sus obras en un entorno diferente. Como la clientela del NH son principalmente personas de negocios, también existe una buena posibilidad de que compren una obra que les pueda interesar.

La primera exhibición fue del pintor español Javier Echenike, pero en el futuro los artistas serán colombianos. “Como la clientela es internacional, estamos buscando artistas cuya proyección ya se extienda mas allá de las fronteras de Colombia,” aclara Marisa. Pero los artistas deben estar interesados en exposiciones fuera de lo habitual, pues los espacios del hotel en nada se parecen a los de una galería, lo que supone un reto a la hora de montar las exposiciones – Marisa se encarga personalmente de la curadoría—pero también ofrece oportunidades. Ya hay seis artistas programados para el año 2015.

Marisa ya trabajó en su nativa España en iniciativas que buscan las sinergias entre la iniciativa privada y el mundo del arte: “lo mas difícil es romper los recelos iniciales,” me dijo.  NH solo pone una restricción: las obras expuestas no deben interferir en el correcto funcionamiento de las instalaciones. Fuera de eso, las posibilidades son realmente extraordinarias, aunque cada montaje es un reto técnico y creativo.

La exposición que se podrá ver en diciembre y enero es “Conversaciones de Jardín,” de la artista visual Diana Salcedo, en colaboración con Martha Hincapié Charry en la coreografía, Ana María Romano en la música y Natalia Esguerra en el diseño del vestuario. Consiste en fotografías y videos de un proyecto de Salcedo que, una vez concluido, tendrá la forma de largometraje y se titulará “Cartografías de un Amor.”

Desde aquí saludo la audacia y el trabajo en colaboración de Marisa, de los Hoteles NH y de los artistas participantes en el proyecto. Sin duda esta iniciativa dará que hablar en Bogotá, una ciudad abierta a todo lo innovador.

Masonic House of the Temple: a Wonder Hidden in Plain Sight

Masonic House of the Temple. Photo: Jorge Bela There is plenty of invocation to classical architecture in Washington. Even modern buil...