Bogotá, un paraíso para los amantes de la cerveza artesanal

Sirviendo cerveza con tomate de árbol. Foto: Jorge Bela
Ya lo he dicho en muchas ocasiones: una de las cosas que mas me gusta de Colombia es el espíritu emprendedor de sus ciudadanos. Los colombianos nunca están contentos con lo que tienen a su alcance, y exigen más, pero no esperan que otros resuelvan el problema, sino que se ponen manos a la obra, y si encima pueden ganar algo de dinero con su empeño, mejor que mejor. Y uno de los ámbitos en los que a priori uno menos se puede esperar la iniciativa individual, es la fabricación de cerveza, pues se trata de un mercado dominado por gigantes de tal tamaño y calidad que pareciera que nada pueda crecer a su sombra.
Nicolás Cavanzo nos da la bienvenida al evento. Foto: Jorge Bela
Todo esto no fue obstáculo para Nicolás Cavanzo. Armado con estudios, una fórmula secreta y muchas ganas de innovar, abrió una micro fábrica y sacó al mercado, para deleite de los muy cerveceros, sus excelentes cervezas “Rolitas.” Con sus tres variedades, las “Rolitas” acompañaron a muchos bogotanos en sus momentos felices.
Cerveza con nombre de mujer fuerte: Raquel. Foto: Jorge Bela
Pero esto no fue suficiente para Nicolás. El sábado pasado organizó, conjuntamente con Juan Camilo Riveros y Camilo Rivera, el primer concurso de cerveceros artesanales y caseros de Colombia. Asistí al evento sin saber muy bien qué me iba a encontrar, esperando un pequeño grupo de fanáticos de la cerveza encerrados en un mundo opaco de fórmulas, lúpulos y temperaturas de fermentación. Cual no sería mi sorpresa cuando en un enorme salón había docenas de cerveceros mostrando, entre un buen ambiente generalizado, sus mejores productos. A la entrada me entregaron una tiquetera que incluía la cata de hasta 16 cervezas a concurso, y otras tantas de marcas ya establecidas, como Apóstol, BBC, 3 Cordilleras, y Colón, que no quisieron perderse el evento (su participación simultánea tiene ya por si sola alcance histórico en los anales cerveceros de Colombia). En ese momento maldije la decisión de haberme puesto a dieta estricta, por supuesto sin cerveza alguna, tras mi regreso de las vacaciones.
La cata de cervezas fue amistosa, jovial y sin afanes. Foto: Jorge Bela
Aunque no pude disfrutar de la maravilla que es beber vasos y vaso enteros, si pude probar la practica totalidad de las cervezas concursantes. Al pedir a penas un fondo de vaso, los asistentes me tomaron como un gran experto, y me explicaban con redoblado cuidado los detalles del proceso de elaboración, y los distintos sabores y aromas que se podrían apreciar en la cata. No les saqué del error, y lo cierto es que aprendí muchísimo de un mundo que a penas conocía.
El enorme salón estaba abarrotado de amantes de la cerveza. Foto: Jorge Bela
Entre las cervezas había algunas con ingredientes sorprendentes, como el tomate de árbol o el jengibre. Otras tenían un enigmático sabor tostado, que recordaba al café. Una ha sido específicamente diseñada para que se tomen siete vasos antes de poder saborearla en plenitud. La más aguerrida se elabora en un garaje, y así consta en las botellas. Entre mis preferidas estaba una con nombre de mujer: Raquel, un nombre con fuerza, según me aclararon los propietarios de Chelarte, la micro-cervecera que la elabora.
Los proveedores de insumos no quisieron perderse la fiesta. Foto: Jortge Bela
Quizá la lección mas relevante sea el que muchas de estas cervezas se sirven a domicilio en Bogotá, en barriles de 10, 20 o mas litros, listas para su degustación en cualquier evento. Yo lo tengo claro, en mi casa la próxima celebración incluirá un pequeño barril de una de estas cervezas artesanales.
El garaje produce una cerveza con alma rebelde, que finalmente ganó el concurso. Foto: Jorge Bela
La cerveza ganadora del concurso fue "Soul Rebel," elaborada en su garaje por Edwin Orozco, quedando en segundo lugar la cerveza con nombre de mujer fuerte: Raquel, del microcervecero Chelarte, y en tercer lugar la deliciosa 3 Carites APA, elaborada por 3 Carites.

Raquel obtuvo el segundo puesto en el concurso. Foto: Jorge Bela

Fomentando el uso de la bicicleta en Cali

Ciclovía de Bogotá
El crecimiento caótico y la falta de inversión en infraestructuras ha traído como resultado la generación de graves problemas de movilidad en todas las grandes ciudades de Colombia. En Bogotá, por ejemplo, la situación es cercana al colapso, y llegar al trabajo cada día supone una auténtica odisea para millones de Bogotanos. Durante las administraciones de Peñalosa y Mockus se lanzaron iniciativas innovadoras para fomentar el uso de la bicicleta. Algunas de ellas, como la ciclovía dominical, se han implementado con posterioridad en numerosas ciudades del mundo.

Ciclovía de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Sin embargo, la falta de mantenimiento, la ausencia de inversiones en ampliación, y algunos problemas conceptuales han frenado el uso de este tipo de transporte, sin duda el mas respetuoso con el medio ambiente. Aún así, casi medio millón de capitalinos lo utilizan a diario, una cifra inmensa. La administración actual ha intentado relanzar el uso de la bicicleta como medio de transporte, retomando las obras de ampliación y mantenimiento, y adoptando medidas que lo fomentan, como una ley que obliga a los parqueaderos públicos a admitir bicicletas a un precio casi simbólico.

Ciclovía de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Pero es en Cali donde se dan las circunstancias ideales para el uso cotidiano de la bicicleta: un clima ideal y una geografía mayoritariamente plana. Cientos de miles la usan a diario, lo que la convierte en la ciudad colombiana donde mas se usa en proporción a su población. Sin embargo, un desarrollo basado en la preeminencia del transporte motorizado ha hecho que montar en bicicleta en Cali sea una iniciativa incómoda y peligrosa. Muchos de los usuarios optan por este tipo de transporte porque no se pueden permitir otro.

Al igual que sucede en Bogotá, la administración actual busca devolver el protagonismo perdido al peatón, y crear los espacios y las infraestructuras necesarios para que el uso de la bicicleta sea cómodo y seguro. Les invito a leer el artículo que he escrito sobre el asunto en URB.IM, uno de los portales de urbanismo mas influyentes del mundo.


Protegiendo los Cerros Orientales de Bogotá

Cerros Orientales de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Los Cerros Orientales de Bogotá son probablemente el mayor tesoro ecológico de una ciudad (aunque no el único). Sin embargo, como el resto de los parajes naturales está gravemente amenazado por un crecimiento urbano imparable. Demasiadas veces los intereses económicos cortoplacistas se imponen a la defensa del patrimonio, esta vez natural, e incluso son un atentado a la razón. Ocupaciones ilegales, en ocasiones por viviendas de lujo, canteras, explotación forestal desmedida, son algunas de las plagas que han puesto a este increíble espacio contra las cuerdas (la situación es similar en otros muchos lugares de Colombia).
Cerros Orientales de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Las talas descontroladas llegaron al punto de la deforestación total de los Cerros Orientales de Bogotá, como se puede ver en las fotografías antiguas de la ciudad. A mediados del siglo pasado se comenzó la repoblación, con especies no autóctonas. Algunas de estas especies son muy criticadas, como el eucalipto. Sin embargo, es indudable que estas repoblaciones supusieron un primer paso, aún muy mejorable, en la recuperación. Para los caminantes es fácil observar como debajo de los eucaliptos crecen arbustos y plantas autóctonas, que suponen el sustrato de la recuperación de la fauna. La pinocha que sueltan los pinos, sin embargo, no permite que crezca nada bajo sus copas. Queda mucho por hacer, pero reconozcamos que es mejor un bosque de eucaliptos que una ladera pelada.
Tan rolo como cualquiera: lagarto en los Cerros. Foto: Jorge Bela
La cantería también desfiguró por completo algunas zonas de las montañas. Ahora ya no se puede hacer legalmente, aunque siguen existiendo algunas ilegales. La recuperación del daño causado será lenta y costosa, pero es posible. Mas complicado es el tema de las ocupaciones ilegales. En algunos casos, éstas han llegado a conformar barrios enteros, que no dejan otra opción que la legalización. En otros casos se han realizado en zonas inestables o susceptibles de deslaves, lo que no deja otra opción que la reubicación de sus habitantes. Mas indignantes son algunas de las licencias otorgadas para la construcción de viviendas de lujo. Confiemos en que se demuestre la ilegalidad de estas licencias y así se evite la destrucción de ciertos sectores de los Cerros Orientales.
Camino de la Quebrada de la Vieja. Foto: Jorge Bela
Por último, la inseguridad ciudadana hace inaccesibles a la ciudadanía a la mayor parte de los Cerros. Atracos frecuentes, algunos muy violentos, desaconsejan adentrarse por la zona, salvo por caminos muy concretos. Gracias a la acción del colectivo Amigos de la Montaña se han conseguido abrir ciertos caminos, que no son sino un aperitivo en todo lo que las montañas de Bogotá podrían ser para la capital de Colombia.
Frailejones en Bogotá. Foto: Jorge Bela
Distintas decisiones judiciales y varias iniciativas ciudadanas, como las de los Amigos de la Montaña, invitan a albergar esperanzas de que la suerte de los Cerros orientales ha cambiado. Sin duda, no hay que bajar la guardia, sino incrementarla, pues los mismos peligros de siempre siguen acechando.

Les invito a leer el artículo que sobre el tema he escrito en URB.IM, uno de los portales de urbanismo mas influyentes del mundo.





Inseguridad frente a sensación de inseguridad en Bogotá




Artículo originalmente publicado en URB.IM, uno de los portales de urbanismo mas influyentes del mundo.

Aunque las autoridades afirman que las tasas de delincuencia han disminuido de forma significativa en Bogotá, la percepción pública de inseguridad no ha disminuido. La Policía metropolitana, por ejemplo, afirma que en el 2013 la tasa de homicidios disminuyó un 16 por ciento con respecto al año anterior. Los delitos de alto impacto, como el robo de celulares, disminuyeron un 11 por ciento en el mismo periodo. Sin embargo, en un sondeo se recoge que la sensación de inseguridad entre los encuestados aumentó considerablemente en 2012 (pasando del 38 por ciento en el 2011 al 46 por ciento). En 2013 se redujo al 42 por ciento.

Estos datos, aparentemente contradictorios, se deben a dos problemas interconectados: la existencia de los delitos de alto impacto y la enorme dificultad de obtener estadísticas fiables sobre los delitos en Bogotá. Los robos callejeros son, según el sondeo antes mencionado, los delitos que con diferencia más contribuyen a la sensación de inseguridad. El tráfico de drogas y las bandas callejeras se alternan en segundo lugar según los años. El 77 por ciento de los encuestados manifiestan haber sufrido un robo. Esta tasa se mantuvo constante en los años 2011, 2013 y 2013. El 70 por ciento de estos robos lo eran de teléfonos celulares. Estos delitos, que en ocasiones pueden ser muy violentos, son una de las principales razones por las que la sensación de inseguridad es tan elevada en Bogotá. Solo una de cada cuatro víctimas de robos lo denuncia ante la policía.

Otro factor que dificulta la comprensión del fenómeno de la delincuencia en Bogotá es la divergencia entre los datos que presentan las distintas autoridades. Por ejemplo, según la Policía Metropolitana—que es una rama del cuerpo nacional de policía—la tasa de homicidios en 2013 fue de 16,1 por cien mil habitantes. Este dato supone una mejora considerable frente a años anteriores, es de hecho la más baja en tres décadas. Aun así, es significativamente mayor que la publicada por la alcaldía, que es de 13 asesinatos por cada cien mil habitantes. El Instituto de Medicina Legal también publica sus propios datos, a menudo divergentes.

De este modo, el hecho de que no se denuncian y los problemas de fiabilidad de los datos oficiales explican la contradicción entre las tasas de delincuencia decrecientes y el aumento en la percepción de inseguridad. El presentar los datos de la delincuencia en mapas facilita la comprensión de la situación real. Los medios tradicionales pueden jugar un papel decisivo en este proceso. El Tiempo, el periódico más leído de Colombia, a menudo publica mapas en los que se presenta información geo referenciada sobre los delitos. En el 2012 lanzaron una iniciativa colaborativa, ahora desactivada, en la que los lectores podían reportar los delitos de los que fueran víctimas. Sin embargo, las iniciativas sociales y colaborativas pueden jugar un papel aún mayor. Una de esas iniciativas, el Ecocitizen World Map Project, suministran los mapas y carga los datos oficiales, aunque también permite a los usuarios registrados el cargar sus propias series de datos. Incluso se abre la posibilidad de que los ciudadanos utilicen el sistema para reportar delitos de los que son víctimas. Estas soluciones colaborativas están a penas en su infancia. Por ejemplo, aún no hay mapa disponible para Bogotá, aunque si lo hay para Medellín. La posibilidad de combinar datos oficiales con datos de investigadores y de ciudadanos supone una herramienta muy poderosa para conocer mejor los problemas urbanos y así facilitar la posibilidad de encontrar soluciones para ellos

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