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Paneles solares en vivienda estrato 1: un proyecto piloto en Cali

Fotografía: WING
El desplome en los precios de los paneles fotovoltaicos, debido en gran parte a la producción masiva de estos dispositivos en China, ha abierto nuevas expectativas de generación eléctrica doméstica sostenible y económica. En Cali, donde las viviendas de estrato 1 y 2 ya reciben energía eléctrica subsidiada, la empresa de energía local está lanzando un plan piloto para comprobar si resulta rentable la instalación de paneles fotovoltaicos en viviendas individuales.Los paneles contarán con un contador bidireccional que permitirá devolver a la red cualquier excedente de energía eléctrica. Los posibles beneficios económicos que dichos paneles pudieran generar revertirían en las entidades que hoy por hoy asignan los subsidios, mientras que las familias seguirían beneficiándose de energía a precios reducidos. Con este modelo se busca evitar el impacto en incrementos de consumo que una nueva reducción de precio podría suponer.

Les invito a leer el artículo que al respecto he escrito para URB.IM, uno de los portales de urbanismo más influyentes del mundo.

Delirio en Cali: el mayor espectáculo de Colombia

Delirio: salsa en Cali. Foto: Jorge Bela
Muchas veces nos preguntamos qué es eso de América Latina. La respuesta mas obvia es que se trata de una serie de países que comparten un continente, unos idiomas, una herencia histórica compleja. Todo eso es cierto, pero para mi lo que mejor define la región es la increíble vitalidad de sus expresiones culturales. Lejos de pervivir aisladas en cada uno de los países de origen, la música, el arte, el baile, se extienden por el continente a una velocidad supersónica. Un ritmo puede nacer en las calles de Río de Janeiro, pero en muy poco tiempo ya se escucha en Caracas, la Habana, Chicago. La cultura es la savia que une y nutre a América Latina, llenando por capilaridad todos los espacios de la vida cotidiana del continente.
Nueva carpa de Delirio. Foto: Jorge Bela
Y no hay mejor ejemplo de ésto que la salsa. Nacida en el crisol de Nueva York al calor de los ritmos caribeños de Puerto Rico y Cuba, muy pronto se extendió por toda la región, adquiriendo lenguajes y acentos propios en cada ciudad. Sin embargo, ha sido en Cali donde ha adquirido una mayor personalidad propia, una mayor fuerza, hasta el punto de que, en opinión de los expertos, la capital del Valle del Cauca se ha convertido en la capital mundial de la salsa. Con el tiempo, la salsa ha pasado de ser una expresión cultural de los barrios, a convertirse en un símbolo de identidad para toda la ciudad, y una fuente de orgullo para muchos jóvenes que a menudo se enfrentan a condiciones de vida difíciles.
Instalaciones de Delirio. Foto: Jorge Bela
Fue así como nació en 2006 Delirio, una iniciativa de cuatro caleñas que supieron ver el enorme potencial de la salsa. Su idea era encauzar toda esa fuerza cultural en un espectáculo que permitiera a todos los participantes en el mismo, desde bailarines y músicos, hasta productores y maquilladores, al tiempo mostrar y fortalecer su capacidad profesional.  En los pocos años transcurridos desde entonces, el espectáculo se ha convertido en uno de los mas importantes de Colombia. Las cifras hablan por si solas: 180 bailarines, la mayor carpa del país (3.600 metros cuadrados) y una capacidad de 1.500 espectadores que casi siempre se agota con semanas de antelación. Tuve la suerte de asistir a Delirio el pasado mes de febrero, en la última representación del espectáculo Mulier: los espectáculos cambian cada año y el siguiente se estrenará el 24 de abril próximo. En esta ocasión el show, titulado: Vaivén, sueños de vapor, celebrará el primer centenario de la llegada del ferrocarril a Cali.
Camerinos de Delirio. Foto: Jorge Bela
Las cifras por si solas no dan idea de lo que realmente nos aguarda en Delirio. Nosotros llegamos a las puertas de las instalaciones a las 5 y media, para visitarlas con calma. Ya había gente formada en fila para poder conseguir las mejores localidades. Nos mostraron la impresionante carpa, y la alfombra roja por la que entra el público, como si fueran estrellas ellos también. Pero no había tiempo que perder: nos llevaron a los camerinos donde los bailarines se visten y se maquillan, durante un larguísimo periodo de tiempo, mientras que algunos ya ensayan, a cámara lenta, los pasos que luego ejecutarán en el escenario. El color de los trajes y la belleza de los artistas no pueden disimular la tensión que se vive en los momentos previos a la actuación: intenté molestar con mi cámara lo menos posible.
Camerinos de Delirio. Foto: Jorge Bela
Pero había llegado el momento: las puertas se abrieron puntualmente, y no quisimos perdernos el paseo por la alfombra roja. Poco a poco los centenares de asistentes se fueron acomodando en la carpa, bajo la imperceptible tutela de una organización milimétrica, y por fin comenzó a sonar la música. El espectáculo combina música, baile y circo, en diversos cuadros conducidos sabiamente por actores muy conocidos, como Alejandro Buenaventura. No faltan referencias a los orígenes de la explosión de la salsa en Cali, como los inolvidables bailes de Carlos Paz. Pero en Delirio se reconoce que la fuerza del ritmo es imparable, y por eso también pudimos ver bailado el famoso Ras-tas-tás, un ejemplo de salsa-choke puesto mundialmente de moda por James y sus compañeros de la selección colombiana.
Delirio: Salsa en Cali. Foto: Jorge Bela
Lo que sigue son tres horas de música, baile y circo, con una calidad que entra directamente en el ámbito del virtuosismo, y a un ritmo endiablado. Ojo, que los bailarines no se circunscriben al escenario, sino que circulan por la carpa, incluso sacan a bailar a los espectadores en algunas ocasiones. Como no podía ser de otra forma, la casa se viene abajo cuando suenan los himnos de la feria: Cali Pachanguero, Oiga Mire Vea…sin duda los sismógrafos de la zona registraron movimientos telúricos en esos momentos. Un espectáculo de este calibre solo se puede entender si se entiende que desde Cali, a través de la salsa, se está canalizando la energía cultural de todo un continente.

Nadie que pase por Cali debería perderse Delirio. Los bailarines de las escuelas Constelación Latina, Rucafé, Nueva Dimensión y Stilo y Sabor, la banda de música dirigida por Alexander Torres, y los integrantes del Circo Herencia nos compensarán con un espectáculo que jamás podremos olvidar.









IDESC: el sistema de información geográfico de la Alcaldía de Cali

Foto: Alacaldía de Cali: IDESC
Los sistemas de información geográfica están suponiendo una auténtica revolución en el mundo del urbanismo y de la gestión de las ciudades. Su uso, que en un principio se reservaba al ámbito académico, se ha extendido ya por las administraciones e incluso los ciudadanos empiezan a contar con estos recursos en sus relaciones con la administración y con otros particulares. En la mayoría de los casos, los ciudadanos acceden a estos servicios utilizando Internet. Los catastros, los planes urbanísticos, apoyados o en proyecto, y datos de tipo demográfico ya son accesibles libremente por Internet en muchas ciudades del mundo. Estos sistemas mejoran la seguridad jurídica, previenen problemas como las invasiones, ayudan a combatir las invasiones ya existentes, y juegan un papel crucial a la hora de elaborar nuevos planes urbanos. También facilitan que los ciudadanos se involucren en los procesos de toma de decisión urbanos. Tareas que con métodos tradicionales llevaban horas de trabajo a los especialistas, ahora pueden ser realizadas en a penas minutos y por personas sin una formación técnica específica.

En Cali, desde la Alcaldía se está desarrollando uno de estos sistemas, la Infraestructura de Datos Espaciales de Santiago de Cali (IDESC), que en poco tiempo estará abierto al público para su consulta. Les invito a leer el artículo que he escrito sobre este tema en URB.IM, uno de los portales de urbanismo más influyentes del mundo.

La salsa: una fuente de orgullo para los jóvenes en Cali

Kevin Gallego y Diego Gallego Academia Sondeluz Cali
Academia Sondeluz, Cali. Foto: Jorge Bela
Las elevadas tasas de desempleo y de empleo precario, problemas especialmente graves entre los jóvenes de Cali, conducen en muchas ocasiones a la desesperanza y a la baja autoestima. Cuando esta situación se prolonga en el tiempo, la amenaza de la pobreza y de la exclusión social acaba por concretarse de forma paulatina. Sin embargo, gran parte de la fuerza y vitalidad de la increíble cultura caleña nace precisamente en este segmento de la sociedad. Son los jóvenes quienes han logrado, a lo largo de sucesivas generaciones, dar un carácter propio y singular a la salsa de Cali, tanto en su expresión musical como en la forma en que se baila. Es imposible no asombrarse ante la velocidad de los pasos, el ritmo frenético. Esta fuerza cultural, anclada en la diversidad de los barrios de la capital del Cauca, puede ser uno de los pilares en los que se sustente la autoestima y la sensación de empoderamiento de los jóvenes. En este sentido, la salsa ha dejado de ser una expresión cultural reservada a los barrios, para convertirse en todo un fenómeno, en una industria que da trabajo a miles de jóvenes, con reconocimiento incluso fuera de las fronteras de Colombia, hasta el punto de que ahora es una de las señas de identidad de la ciudad. Y la vitalidad de la cultura urbana en Cali no solo se expresa en la salsa, sino en infinidad de movimientos musicales, en constante y acelerada evolución. 



Les invito a leer el artículo que sobre el tema he escrito en URB.IM, uno de los portales de urbanismo más influyentes del mundo.

Salsa: locura y arte en Cali

Kevin Gallego, 
“La salsa en Cali es una locura,” nos espetó Luz Aydé Moncayo, directora y fundadora de la Academia de Baile Sondeluz. “Estamos trabajando en nuevos pasos, otras formas de bailar más lentas, más cercanas a los incontables extranjeros que nos visitan, pero que se sienten intimidados por el ritmo brutal que tiene la salsa caleña.” Sin duda, un acto de piedad: no hablemos de bailar,  yo ni siquiera me sentía capaz de seguir con la mirada los movimientos supersónicos de los pies de los bailarines que practicaban incansablemente en la academia durante nuestra visita.
Luz Ayde Moncayo, fundadora de Sondeluz
Entre ellos estaba Kevin Gallego, campeón del mundo solista junior en 2014. Tuvimos la suerte de verle bailar, y que nadie se lleve a engaño: aunque sonríe mientras baila,  se trata de un ejercicio físico agotador, algo que solo su respiración entrecortada revela al término de cada número. Mientras Kevin se movía a 78rpm, en una sala contigua Luz enseñaba los pasos básicos a un nutrido grupo de extranjeros, la mayoría jóvenes, que sin duda alguna lo estaban pasando fenomenal. La velocidad en este caso no llegaba a las 33rpm…



Cali, al igual que la salsa, puede intimidar a los turistas. Los años difíciles de los conflictos, y un urbanismo brutalista en el que el automóvil era la única prioridad, convirtieron a la otrora deliciosa capital del Valle del Cauca en una ciudad cercana a lo hostil para los visitantes. La recuperación de la Avenida Cali, con la construcción del agradable Bulevar del Río ha marcado un punto de inflexión: los planes de crecimiento urbano están devolviendo el protagonismo a los peatones, y se busca el renacimiento de espacios públicos de calidad, como el río. También se están diseñando rutas y planes turísticos, que abran las puertas y faciliten el acceso de los visitantes a tantas cosas singulares y atractivas que Cali ofrece. Y entre ellas, sin duda ninguna, está la salsa. Por eso, Bania Guerrero, coordinadora de la Oficina de Turismo de Cali, se muestra genuinamente orgullosa de la apertura de las rutas de la salsa, en las que los operadores muestran de forma accesible estos bailes de origen neoyorquino y caribeño, pero que en Cali han adquirido velocidad endiablada y características únicas. La fórmula funciona a la perfección, y la combinación del frenesí de los campeones, con la engañosa calma de las salas donde se imparten las clases, hizo despertar en mi un irrefrenable e insólito deseo de aventurarme y dar algunos pasos. Tengo que volver a Cali en breve….

Toya Viudes, autora de Colombiadeuna.com, con los campeones de Sondeluz.

Pero no son solo las clases, las academias y las rutas por los lugares clave los que han convertido a la salsa en la principal atracción turística de Cali. También los grandes espectáculos, entre los que destaca el mensual Delirio, sirven como imanes de los visitantes, tanto extranjeros como de todos los rincones de Colombia, que no pueden dar crédito al nivel de perfección al que se ha llegado en el baile en esta ciudad de clima ideal. Tiene razón Luz: la salsa en Cali es una auténtica locura. Afortunadamente, los visitantes estamos invitados a participar en ella.

Fomentando el uso de la bicicleta en Cali

Ciclovía de Bogotá
El crecimiento caótico y la falta de inversión en infraestructuras ha traído como resultado la generación de graves problemas de movilidad en todas las grandes ciudades de Colombia. En Bogotá, por ejemplo, la situación es cercana al colapso, y llegar al trabajo cada día supone una auténtica odisea para millones de Bogotanos. Durante las administraciones de Peñalosa y Mockus se lanzaron iniciativas innovadoras para fomentar el uso de la bicicleta. Algunas de ellas, como la ciclovía dominical, se han implementado con posterioridad en numerosas ciudades del mundo.

Ciclovía de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Sin embargo, la falta de mantenimiento, la ausencia de inversiones en ampliación, y algunos problemas conceptuales han frenado el uso de este tipo de transporte, sin duda el mas respetuoso con el medio ambiente. Aún así, casi medio millón de capitalinos lo utilizan a diario, una cifra inmensa. La administración actual ha intentado relanzar el uso de la bicicleta como medio de transporte, retomando las obras de ampliación y mantenimiento, y adoptando medidas que lo fomentan, como una ley que obliga a los parqueaderos públicos a admitir bicicletas a un precio casi simbólico.

Ciclovía de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Pero es en Cali donde se dan las circunstancias ideales para el uso cotidiano de la bicicleta: un clima ideal y una geografía mayoritariamente plana. Cientos de miles la usan a diario, lo que la convierte en la ciudad colombiana donde mas se usa en proporción a su población. Sin embargo, un desarrollo basado en la preeminencia del transporte motorizado ha hecho que montar en bicicleta en Cali sea una iniciativa incómoda y peligrosa. Muchos de los usuarios optan por este tipo de transporte porque no se pueden permitir otro.

Al igual que sucede en Bogotá, la administración actual busca devolver el protagonismo perdido al peatón, y crear los espacios y las infraestructuras necesarios para que el uso de la bicicleta sea cómodo y seguro. Les invito a leer el artículo que he escrito sobre el asunto en URB.IM, uno de los portales de urbanismo mas influyentes del mundo.


La ALO: ¿urbanismo a fuerza de bandazos?

Humedal Juan Jaramillo. Foto: Cárlos Avellaneda

A menudo, cuando a primera hora de la mañana leo los titulares de la prensa, entre sobresalto y sobresalto se fija una idea en mi cabeza: Bogotá no tiene quien la quiera (y me permito parafrasear al maestro). En efecto, decisiones cruciales se toman a base de bandazos, y problemas cuya solución requiere el mayor consenso posible se dirimen en bizantinos e interminables conflictos judiciales. Tal parece ser el caso con la Avenida Longitudinal de Occidente, conocida como ALO, y que hasta el momento no es sino una franja de 100 metros de ancho que atraviesa misteriosamente el occidente de la ciudad.

Plan del IDU. Fuente: Fernando de la Carrera

La idea de la ALO nació como fruto de otros tiempos. Por entonces se tenía una visión completamente distinta de una la ciudad que a su vez nada tenía que ver con la Bogotá actual. A comienzos de los años 60, siguiendo las directrices que había marcado Le Corbusier una década antes, se diseñaron dos grandes avenidas de alto tráfico para cruzar Bogotá de norte a sur y facilitar así las conexiones por tierra. La más occidental de estas avenidas es lo que ahora conocemos como ALO. Se reservaron los terrenos, que son propiedad del distrito, y que por entonces estaban mayoritariamente fuera de la malla urbana (Bogotá ocupaba a penas un 20% de la superficie que ocupa ahora). La ciudad, sin embargo, ha crecido imparable, dejando esos terrenos intactos de forma aparentemente milagrosa. En ellos están los escasos restos de los otrora inmensos humedales de Bogotá: a penas un 2% de los que había no hace tantos años.

Barrio construido en zonas inundables. Foto: El Tiempo
Es imposible resumir las vicisitudes, idas y venidas, y dramas políticos que han envuelto a la ALO desde entonces, baste con recordar que la alcaldía elegida en 2011 decidió parar la construcción de la autopista y dedicar los terrenos a la instalación de varios equipamientos públicos. Las razones son poderosas: el impacto de una gran vía de peaje atravesando la ciudad es brutal. Por un lado se convierte en barrera segregadora; por otro tiene efectos devastadores sobre el medio ambiente, firmando la sentencia de muerte de los restos de humedales, y generando cantidades inaceptables de gases contaminantes. Los detractores del parón también tienen argumentos de peso, especialmente la necesidad de abrir un corredor que descongestione el centro de la ciudad y que dé movilidad a los enormes barrios del occidente bogotano. En estas estábamos cuando el alcalde fue inhabilitado y uno de los primeros anuncios del flamante alcalde encargado fue que la ALO sí se construiría. Bandazo al canto…

Luchando inútilmente con el agua. Foto; Bogotá desde el Aire, Ed. Villegas
Hace poco publiqué un artículo sobre el proyecto del corredor verde de Cali. Sobre unas antiguas vías de ferrocarril que cruzan la ciudad de norte a sur  también se había a aprobado la construcción de una gran autopista de peaje. Afortunadamente la nueva alcaldía hizo propia la idea surgida de un taller conjunto de la Universidad del Valle y de la de San Buenaventura que proponía la creación de un parque lineal. El proyecto resultante permite conjugar el desarrollo de transporte público de alta capacidad pero de bajo impacto ecológico con la creación de un parque que cumple una función integradora. Investigando sobre el tema, logré encontrar una iniciativa similar en Bogotá liderada por Mauricio Pinilla, con la colaboración de Fernando de la Carrera, y Juan García, todos ellos de la Universidad de los Andes. Recogida en revistas extranjeras, incluso japonesas, ha tenido escasa repercusión local: “nadie es profeta en su propia tierra,” me comentó Fernando. La iniciativa propone soluciones alternativas al tráfico, la integración de la ALO con los ciclocarriles existentes, la construcción moderada de viviendas y comercios, etc...

Proyecto propuesto. Fuente: F. de la Carrera
La capital de Colombia necesita menos bandazos, menos peleas bizantinas, y más soñadores, más gente con la ambición de que se convierta en la gran ciudad que ya debería ser. “Podría ser mejor que los Campos Elíseos, que el Paseo de Gracia,” afirma Mauricio. Y tiene razón: el clima es idóneo para el diseño de hermosas avenidas, basta ver el porte de los árboles que crecen donde los dejan.

La construcción de una gran autopista ya no es de este tiempo. Escuchemos a los que piensan soluciones alternativas, y abramos espacios útiles de diálogo. Bogotá merece que sus habitantes la queramos.



Las cosas bien hechas: Elly Burckhardt y el Bulevar del Río de Cali

Elly Burckhardt y en el Bulevar del Río. Foto: Jorge Bela
Quedamos en vernos a la puerta del Hotel Intercontinental. Con gran puntualidad bajó de una enorme camioneta con su hijo Juan Manuel, y, tras una breve presentación, nos pusimos en marcha, dando comienzo el paseo por el Bulevar del Río. A pocos metros del Hotel nos encontramos con un obstáculo: antes de llegar al Bulevar, es necesario cruzar la Avenida Colombia por una zona sin semáforos. Elly Burckhardt, a pesar de su edad y con sus recientes problemas de salud ya felizmente superados, se lanzó sin miedo, del brazo de Juan Manuel, cruzando entre los coches de una forma que sólo son capaces de acometer los colombianos. Yo les seguí como pude. “Es una pena que el proyecto no se pudo llevar a cabo en su totalidad, por razones de presupuesto,” me dijo justo en el momento que todos logramos superar el peligro.

Bulevar del Río, Cali. Foto: Jorge Bela

Las primeras horas de la noche habían ahuyentado el calor, y una suave y fresca brisa descendía de las montañas, tal y como me habían dicho que sucedería. Por el Bulevar había gente paseando, caminando de regreso hacia sus casas, trotando con auriculares, es decir, la escena habitual que uno espera encontrar en un bulevar en cualquier ciudad contemporánea.  “Las cosas eran muy diferentes hace un par de años,” explicó Lilly, “la Avenida Colombia, que había sido una arteria principal en el centro de Cali, se había convertido en una autopista saturada de tráfico y polución, intransitable para los peatones, e insegura.” Me mostró un edificio de viviendas que fue el primero que diseño en su carrera. Aunque el hermoso diseño es aún visible, también lo es el deterioro que ha sufrido, paralelo al de la avenida sobre la que se levanta. “Los departamentos se vendían por nada, nadie quería vivir sobre una calle atascada, ruidosa y llena de humo.” La suerte la tuvieron los últimos que compraron: ahora es uno de los lugares mas deseables de la ciudad.

Bulevar del Río, Cali. Foto: Jorge Bela
Retirar el tráfico y la polución y devolver la Avenida a los peatones supuso una inversión cuantiosa: la construcción del túnel urbano mas largo de Colombia, que se inicia cerca del Hotel Intercontinental y termina 980 metros después. El bulevar que se ha construido sobre él tiene, por tanto, casi un kilómetro. El diseño decorativo ha sido cuidadoso, marcado por las características técnicas del túnel: no puede acoger árboles de mucho porte, y se han de tener en cuenta elementos como las torres de ventilación. Elly revisa los elementos uno por uno, tocando barandillas, incluso haciendo comentarios sobre la evolución de ciertas plantas. La proximidad inmediata al río, que al no estar canalizado tiene un aspecto casi campestre, y sus enormes árboles, hacen que el paseo sea todavía mas agradable.
Río Cali. Foto: Jorge Bela
Sin embargo, el deterioro de algunos edificios nos recuerda que ésta es una obra reciente. Aún queda mucho por hacer para recuperar totalmente la zona. Un pequeño autobús, parte del sistema de transporte público de la ciudad, circula muy despacito por el Bulevar. No se pudo suprimir de todo el tráfico, pero si se buscó una solución que permita una convivencia entre peatones y transporte público. Agentes de seguridad vigilan discretamente la zona.

Elly y Juan Manuel. Foto. Jorge Bela
Como todas las obras públicas en Colombia, ésta estuvo marcada por la controversia y la oposición en sus inicios. A Elly se le encienden los ojos cuando ella misma saca el tema, y debate punto por punto las críticas. El tiempo ha dado la razón a los que apoyaron el proyecto: el Bulevar del Río se ha convertido en una iniciativa de vanguardia en la recuperación de la ciudad para los ciudadanos, tras años de políticas que primaban el transporte motorizado. El alcalde actual, que no es el que encargó el proyecto, acaba de otorgar a Elly la máxima condecoración al mérito público. Ahora proyectos aún mas ambiciosos en Cali, como el corredor verde, tienen un precedente en el que mirarse, del que aprender.

Una vez terminado el paseo, Elly y Juan Manuel me invitaron a comer unas empanaditas caleñas en una animada terraza junto al río. Nos zampamos nada menos que 30. Yo había pasado una excelente tarde en Cali.

2014 un año lleno de esperanza, pero también de incertidumbre en Colombia


Atardecer en Bogotá. Foto: Jorge Bela

En mi artículo de URB.IM de esta semana Hay muchas cosas positivas que esperar para el año 2014 en Colombia. Se prevé que se mantenga el crecimiento económico, al tiempo que las conversaciones de paz pueden acabar con un conflicto armado que ha durado ya varias décadas. Estas circunstancias presentan un escenario sin precedente para aliviar los problemas de pobreza y desigualdad que sufre el país. Bogotá y Cali, las dos ciudades que seguimos en URB.IM , tienen iniciativas en marcha que pueden ofrecer soluciones concretas a estos dos problemas. Sin embargo, la incertidumbre es también elevada, tanto a nivel local como nacional. Las elecciones presidenciales, la inestabilidad del gobierno municipal en Bogotá, y la propia incertidumbre de las conversaciones de la Habana impiden que podamos hacer un pronóstico totalmente favorable.

Les invito a leer el artículo completo en URB.IM

Cali: apostando fuerte por los peatones y ciclistas

Bulevar del Río, Cali. Foto: Jorge Bela
En Cali han apostado fuerte por devolver al peatón el lugar protagonista que nunca debió haber perdido. En una auténtica megaobra han enterrado el tráfico pesado que atravesaba la antigua Avenida Cali, un lugar que tuvo una gran importancia en el Cali tradicional, y sobre él han construido un hermoso bulevar sobre el que se puede pasear y disfrutar de los antiguos edificios y del hermoso río Cali. Ya escribí hace unos días sobre lo agradable que resulta pasear junto a éste río, pero hoy les invito a que lean el artículo que escribí específicamente sobre el Bulevar del Río (nombre que ha recibido la nueva avenida) en URB.IM, uno de los portales de urbanismo más influyentes del mundo. Les invito también a comentarlo y dejar su opinión al respecto.

Formación: una estrategia de combate al desempleo juvenil en Cali




El desempleo juvenil, un problema grave en Colombia,  es specialmente severo en Cali. Las tasas de acercan al 33 por ciento, la más alta de las principales ciudades del país. Las las causas del desempleo juvenil son muy variadas, aunque la recesión económica que duró  desde 1995 a 2005 jugó un papel importante en esta crisis. La formación a los jóvenes, para adecuar su capacidad a la demanda de nuevos empleos, es un factor clave para luchar contra este fenómeno. Les invito a leer el artículo que escribí al respecto en URB.IM, uno de los portales más influyentes sobre urbanismo: http://urb.im/ca131111cas .

La Minga cobra nueva vida en Cali

Foto: Fundiberarte
Minga es una palabra de origen quechua y que se refiere a una reunión de un colectivo para hacer un trabajo gratuito en común. De fuerte arraigo entre las comunidades indígenas y afrodescendientes del Valle del Cauca, se mantuvo como forma de ayuda mutua entre las redes informales de emigrantes de Cali. En el año 2012, la Alcaldía de Cali lanzó el programa Minga al Parque. Mediante este programa se atendió la demanda de las comunidades de que se repararan parques en las comunas que habían caído en un estado de deterioro hasta el punto de estar inutilizables.

Les invito a que lean el artículo que escribí al respecto en URB.IM, uno de los portales de urbanismo más influyentes del mundo.

Esta noche viajo a Cali, prometo escribir MUCHO sobre esta gran ciudad.

Masonic House of the Temple: a Wonder Hidden in Plain Sight

Masonic House of the Temple. Photo: Jorge Bela There is plenty of invocation to classical architecture in Washington. Even modern buil...