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De Támesis. Antioquia, a Buckingham: soñando un mundo más abierto, más cercano

Támesis, Antioquia
Ya lo he dicho antes: Támesis es un lugar en el que apetece estar. Perfectamente ubicado en el occidente de Antioquia, en una meseta a mil metros sobre el Cauca, tiene un clima insuperable. En el centro de su plaza hay una terraza con mesitas, que recuerda mucho a las de España, donde uno puede tomar cualquier cosa y ver como pasan los lugareños en sus quehaceres cotidianos, observar las inmensas rocas y cascadas que lo presiden, y todo ello sin que nadie le moleste. Allí tuve la ocasión de conocer a  mucha gente entrañable e interesante, como lo es Diego Echeverry, para quien el mundo no tiene fronteras, ni distancias, ni límite alguno que resista el poder de la imaginación.

Diego Echeverry. Foto: Jorge Bela
Desde muy joven, Diego decidió no conformarse con los hermosos confines urbanos de su municipio, y comenzó a escribir cartas a jefes de estado de países lejanos. Ante nada se detuvo: presidentes, reyes, emperadores, incluso sumos pontífices recibieron sus misivas selladas en Támesis, Antioquia. Uno puede imaginarse el respingo que darían algunos de ellos al recibir un mensaje tan respetuoso, tan pacífico, con tanta curiosidad, desde un pequeño pueblo ubicado en el corazón de una tierra sacudida por la violencia. Para ellos sería la primera pista del verdadero sentir colombiano, la primera ocasión de romper con los lugares comunes que eran tan frecuentes en aquellos años. Diego se había convertido, sin quererlo, en embajador de la paz en Colombia.

Támesis logró escapar, a fuerza de empeño, de gran parte de la violencia que desangró tantos lugares de Antioquia. Tal vez fuera este ambiente excepcional el que permitió que surgiera la voluntad de comunicación con el mundo de Diego. Desde el oriente antioqueño, una firme voluntad de abrirse al todos los paises, de que se supiera que esa región es hermosa, y que no desea permanecer encerrada en sí misma.

El mundo ha cambiado vertiginosamente desde que Diego comenzara a escribir, y a recibir incontables respuestas igualmente cordiales a su apertura. En Antioquía se ha avanzado de forma muy significativa hacia la paz, y Támesis ya recibe regularmente la visita de turistas colombianos y extranjeros. También las comunicaciones se han revolucionado irreversiblemente. Ahora ya es muy infrecuente el envío de cartas por el servicio postal, siendo mucho más preponderante el correo elcetrónico. También se han abierto nuevas posibilidades de comunicación,  como lo es la creación de blogs, que permiten a cualquiera con voluntad de hacerlo la posibilidad de una expresión constante y abierta.

Támesis, uno de mis pueblos favoritos en Colombia. Foto: Jorge Bela
A mi me gustaría muchísimo que Diego comenzara a escribir un blog. Podría empezar contando sus peripecias con el envío de cartas, y las hermosas respuestas que ha recibido. Pero también sería extraordinario que de forma regular utilizara su talento y su imaginación para narrar crónicas desde Támesis. Las cosas más cotidianas cobran un interés inesperado cuando son contadas con cariño. De esta forma puede ayudar a seguir dando a conocer a Támesis más allá de los confines de Antioquia, incluso de Colombia. Los destinatarios no serían ya los jefes de estado, sino nosotros, todos aquellos que amamos Colombia y queremos conocer mejor este gran país, y que sigue siendo un gran desconocido fuera de sus fronteras.

Fue un placer visitar Támesis, y tener la oportunidad de conocer a gente excepcional como Diego. Ojalá tenga pronto la ocasión de regresar.

NOTA: Como siempre hago, insisto en la conveniencia de contratar guías locales, salvo que se conozca muy bien la zona que se visita. En el caso de Támesis recomiendo la empresa que nos prestó guianza en nuestra visita, Eco Cartama. Nuestro viaje estuvo organizado por el Buró de Medellín y la Gobernación de Antioquia.


Venciendo los miedos en Támesis

Torrentismo en Támesis, Antioquia. Foto: Jorge Bela
A veces visitamos lugares en busca de reconocer los paisajes o los edificios que ya conocíamos por películas o por fotografías. Como cazadores en un safari visual, nos limitamos a reconocer, a sentir el goce de estar en el lugar anhelado, de sacar una fotografía que nos permita compartir el momento con propios y extraños. En otras ocasiones llegamos a lugares desconocidos en los que nos encontramos inesperadamente a gusto. Puede ser la gente, la atmósfera, algún monumento hasta entonces desconocido pero que nos llama la atención, con intensidad redoblada por el efecto de la sorpresa.  Otras veces, los viajes nos abren las puertas a una experiencia totalmente nueva, que no solo disfrutamos en el momento, sino que tienen el poder de transformarnos, de generar una memoria que podrá ser invocada no como mero recuerdo sino como referencia, no solo agradable, sino también útil e inspiradora, incluso años después de haberla vivido. El viaje que realicé a Támesis el pasado mes de diciembre se encuentra dentro de esta última categoría.

Rodrigo Echeverry nos muestra la técnica del rappel. Foto: Jorge Bela
Rodrigo Echeverry, fundador de Ecocartama, nos vino a recoger a Medellín. De allí partimos inmediatamente en una camioneta hacia Támesis, Antioquia, su pueblo natal. “Allí no esperéis encontrar concentraciones de turistas,” nos anunció. En efecto, Támesis es un pequeño pueblo, ubicado en la cordillera Occidental de Colombia. Descansa en una amplia meseta, directamente sobre el río Cauca pero con un clima suave, casi perfecto, gracias a su altura relativa y a las brisas que cada tarde bajan de las montañas. Y es que por encima de Támesis se alzan unas inmensas rocas, que son la antesala del bosque de niebla y de las posteriores cumbres, las últimas que separan Antioquia de los departamentos del pacífico.

Mágnifica cascada en Támesis, Antioquia. Foto: Jorge Bela


“No buscamos un turismo de masas,” aclara Rodrigo, “sino un turismo que sabe muy bien lo que quiere, que admira la naturaleza y el paisaje, y que es escrupulosamente respetuoso con el medio ambiente y con el entorno cultural." En breve escribiré con más detalle sobre Támesis, uno de los pueblos mas agradables de Colombia, pero por ahora baste decir que nos encontramos inmediatamente cómodos en la terraza de su plaza. La arquitectura está bien conservada, sobre todo en los volúmenes, y se están corrigiendo algunos errores y excesos arquitectónicos llevados a cabo en épocas hoy felizmente superadas.


Alina y Héctor en pleno rappel. Foto: Jorge Bela
Tras nuestra primera toma de contacto con el pueblo, Rodrigo nos detalló las experiencias que nos esperaban en los dos próximos días: en primer día practicaríamos el rappel en una de las inmensas rocas que se yerguen sobre el pueblo, y en el segundo aplicaríamos los conocimientos adquiridos en el descenso por una cascada de 90 metros. “No se trata de turismo de aventura,” enfatizó, “sino de una experiencia singular, en la que se busca enfrentar y vencer los miedos.

Rappel en Támesis. Foto: Jorge Bela

Ninguno de los participantes teníamos experiencia previa en el rappel ni en el torrentismo, y muchos padecemos de vértigo. Sin embargo, al final de la experiencia todos, excepto dos, lograron enfrentar sus temores a la altura. Entre los dos que no lo logramos, estaba un compañero que había sufrido una reciente caída del caballo, y yo, que opté por seguir el evento desde "tierra firme." En todo momento nos sentimos apoyados en nuestra decisión por Rodrigo, con la misma intensidad que los que sí se aventuraron notaron la seguridad que es la preocupación principal de Ecocartama.

El grupo, tras superar la prueba. Foto: Jorge Bela
Las fotos lo dicen todo: la aventura fue extraordinaria, segura e inolvidable. Incluso los que no la completamos tuvimos la ocasión de aprender las técnicas y experimentar, a una escala mucho menor, la sensación de vacío. Cuando en las prácticas estábamos colgados, Rodrigo nos animaba: “mirad hacia atrás.” Lo que se ve no es fácil describir. El mundo se vuelve curvo, y la infinita visión periferal nos da una perspectiva totalmente nueva. El gran Cauca parece fluir en dirección contraria, y sentimos el pulso acelerarse. Una experiencia que todos deberíamos sentir al menos una vez en la vida.

Estupenda vista de Támesis, parcialmente obstruída por Jorge Bela
Aquí está la crónica realizada por mis amigos de Viaja por Colombia. Mi agradecimiento a la Gobernación de Antioquia y al Bureau de Medellín por invitarme a la participación en este press trip.





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