miércoles, 8 de enero de 2014

Venciendo los miedos en Támesis

Torrentismo en Támesis, Antioquia. Foto: Jorge Bela
A veces visitamos lugares en busca de reconocer los paisajes o los edificios que ya conocíamos por películas o por fotografías. Como cazadores en un safari visual, nos limitamos a reconocer, a sentir el goce de estar en el lugar anhelado, de sacar una fotografía que nos permita compartir el momento con propios y extraños. En otras ocasiones llegamos a lugares desconocidos en los que nos encontramos inesperadamente a gusto. Puede ser la gente, la atmósfera, algún monumento hasta entonces desconocido pero que nos llama la atención, con intensidad redoblada por el efecto de la sorpresa.  Otras veces, los viajes nos abren las puertas a una experiencia totalmente nueva, que no solo disfrutamos en el momento, sino que tienen el poder de transformarnos, de generar una memoria que podrá ser invocada no como mero recuerdo sino como referencia, no solo agradable, sino también útil e inspiradora, incluso años después de haberla vivido. El viaje que realicé a Támesis el pasado mes de diciembre se encuentra dentro de esta última categoría.

Rodrigo Echeverry nos muestra la técnica del rappel. Foto: Jorge Bela
Rodrigo Echeverry, fundador de Ecocartama, nos vino a recoger a Medellín. De allí partimos inmediatamente en una camioneta hacia Támesis, Antioquia, su pueblo natal. “Allí no esperéis encontrar concentraciones de turistas,” nos anunció. En efecto, Támesis es un pequeño pueblo, ubicado en la cordillera Occidental de Colombia. Descansa en una amplia meseta, directamente sobre el río Cauca pero con un clima suave, casi perfecto, gracias a su altura relativa y a las brisas que cada tarde bajan de las montañas. Y es que por encima de Támesis se alzan unas inmensas rocas, que son la antesala del bosque de niebla y de las posteriores cumbres, las últimas que separan Antioquia de los departamentos del pacífico.

Mágnifica cascada en Támesis, Antioquia. Foto: Jorge Bela


“No buscamos un turismo de masas,” aclara Rodrigo, “sino un turismo que sabe muy bien lo que quiere, que admira la naturaleza y el paisaje, y que es escrupulosamente respetuoso con el medio ambiente y con el entorno cultural." En breve escribiré con más detalle sobre Támesis, uno de los pueblos mas agradables de Colombia, pero por ahora baste decir que nos encontramos inmediatamente cómodos en la terraza de su plaza. La arquitectura está bien conservada, sobre todo en los volúmenes, y se están corrigiendo algunos errores y excesos arquitectónicos llevados a cabo en épocas hoy felizmente superadas.


Alina y Héctor en pleno rappel. Foto: Jorge Bela
Tras nuestra primera toma de contacto con el pueblo, Rodrigo nos detalló las experiencias que nos esperaban en los dos próximos días: en primer día practicaríamos el rappel en una de las inmensas rocas que se yerguen sobre el pueblo, y en el segundo aplicaríamos los conocimientos adquiridos en el descenso por una cascada de 90 metros. “No se trata de turismo de aventura,” enfatizó, “sino de una experiencia singular, en la que se busca enfrentar y vencer los miedos.

Rappel en Támesis. Foto: Jorge Bela

Ninguno de los participantes teníamos experiencia previa en el rappel ni en el torrentismo, y muchos padecemos de vértigo. Sin embargo, al final de la experiencia todos, excepto dos, lograron enfrentar sus temores a la altura. Entre los dos que no lo logramos, estaba un compañero que había sufrido una reciente caída del caballo, y yo, que opté por seguir el evento desde "tierra firme." En todo momento nos sentimos apoyados en nuestra decisión por Rodrigo, con la misma intensidad que los que sí se aventuraron notaron la seguridad que es la preocupación principal de Ecocartama.

El grupo, tras superar la prueba. Foto: Jorge Bela
Las fotos lo dicen todo: la aventura fue extraordinaria, segura e inolvidable. Incluso los que no la completamos tuvimos la ocasión de aprender las técnicas y experimentar, a una escala mucho menor, la sensación de vacío. Cuando en las prácticas estábamos colgados, Rodrigo nos animaba: “mirad hacia atrás.” Lo que se ve no es fácil describir. El mundo se vuelve curvo, y la infinita visión periferal nos da una perspectiva totalmente nueva. El gran Cauca parece fluir en dirección contraria, y sentimos el pulso acelerarse. Una experiencia que todos deberíamos sentir al menos una vez en la vida.

Estupenda vista de Támesis, parcialmente obstruída por Jorge Bela
Aquí está la crónica realizada por mis amigos de Viaja por Colombia. Mi agradecimiento a la Gobernación de Antioquia y al Bureau de Medellín por invitarme a la participación en este press trip.





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