Mostrando entradas con la etiqueta Montserrate. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Montserrate. Mostrar todas las entradas

En Bogotá las noches navideñas se llenan de luz (¡y de gente!)

Vista nocturna de Bogotá.Foto:Jorge Bela

En el pasado TurisTIC los participantes obtuvimos una invitación para conocer de primera mano el TurisBOG, servicio de bus turístico de dos pisos que recientemente se ha establecido en Bogotá. El sábado por la noche finalmente pude hacer uso de la invitación y aproveché para hacer el recorrido turístico nocturno especial de navidades. Los buses son nuevos, y en el segundo piso incorporan un techo transparente, algo imprescindible en la sabana andina. A mi me tocó una noche con cielos totalmente despejados, pero ojo: mejor ir abrigados porque el frío puede ser intenso, sobre todo cuando el bus avanza rápido por la avenida circunvalar. Desde un mirador en dicha vía se contemplan las mejores vistas nocturnas de la capital de Colombia.
Iluminaciones de Montserrate. Foto: Jorge Bela

Bogotá se toma en serio las iluminaciones navideñas. Los lugares donde éstas son más llamativas se llenan con cantidades impresionantes de gente. Nuestro bus avanzó por la circunvalar hacia el sur, parando en un mirador para sacar fotos. La segunda parada fue en la estación del teleférico que sube a Montserrate, quizá el punto donde las iluminaciones son más espectaculares. Allí pudimos comprobar que se forma una fila kilométrica para subir al santuario. Nuestro bus paraba solo 15 minutos y no tuvimos la opción de acceder al teleférico, pero para el año que viene lo hemos apuntado como actividad imprescindible. Seguimos avanzando hacia el centro y giramos por la calle 19, hacia la décima. Por la 7ª peatonalizada vimos como circulaba un auténtico río de gente, que desembocaba en el Parque Nacional, también completamente abarrotado. En el parque no solo las luces, sino también incontables puestos de comidas y de dulces hacían las delicias de familias enteras que querían disfrutar de la noche navideña en la capital. Los buses de TurisBOG son los únicos de dos pisos que circulan por Bogotá, y llamaban la atención poderosamente a los viandantes, que no se limitaban a mirar, sino que saludaban e incluso se tomaban fotografías junto con el bus.

Parque Nacional en navidades. Foto: Jorge Bela

Una vez rebasado el parque nacional, la ruta seguía hacia el norte primero por la 7ª y despues por la 15. Sin embargo, debido a los inevitables trancones navideños, se nos hizo tarde y tuvimos que descender, muy a nuestro pesar,  en el Andino, perdiéndonos las iluminaciones del parque de la 106 y, sobre todo, las de Norberto. Para quienes no la conozcan, Norberto es la más afamada peluquería de Bogotá, y el edificio que ocupa, un palacete bellas artes del siglo pasado, se ilumina completamente, hasta el punto que se ha convertido en una atracción que toda la capital desea ver, generando sus propios trancones. Yo tuve ocasión de verla el año pasado, y desde luego echan la casa por la ventana.
7ª peatonalizada.Foto:Jorge Bela
El servicio normal de TurisBOG es diurno, e incluye la posibilidad de parar a visitar muesos y el centro de Bogotá (incluye una visita guiada), al que se llega con los divertidos Gugglis. Puede ser una muy buena opción para turistas de dispongan de menos de dos días y quieran conocer los puntos más turísticos de la ciudad de forma segura.


Los únicos buses de dos pisos en Bogotá. Foto: Jorge Bela
Ciervo navideño. Foto:Jorge Bela

Los Cerros Orientales de Bogotá


Cuando los exploradores españoles, que habían subido por las empinadas rutas prehispánicas en busca del siempre elusivo dorado, llegaron a la sabana de la actual Bogotá, se quedaron maravillados.  Encontraron una inmensa pradera surcada por ríos que se perdían en el horizonte entre incontables meandros, una tierra fértil, y un clima perfecto (además, ¡sin mosquitos!). Algo mucho más valioso que cualquier tesoro metálico. Al fondo, una cordillera marcaba el fin de la pradera: se trata de los hoy conocidos como Cerros Orientales. A sus pies pudieron observar columnas de humo: allí se encontraban los asentamientos de los muiscas, únicos habitantes de la sabana hasta entonces.
Cerros de Bogotá al atardecer
Muchos siglos han transcurrido desde entonces, y ahora Bogotá ocupa una parte considerable de la sabana. Los ríos han sido canalizados y bajan contaminados, pues nueve millones de personas conviven en un espacio que antes ocupaban a penas unas decenas de miles. Sin embargo, al oriente, los cerros siguen presidiendo el paisaje, su perfil aún casi intacto. Están protegidos por ley, pero la presión urbanística es formidable y en algunas laderas se pueden ver asentamientos, en ocasiones de viviendas de lujo. He visto fotos de los años 40 y aparecen desnudos, pero ahora están completamente cubiertos de árboles, en su mayoría eucaliptus. Su conservación es esencial para la supervivencia de Bogotá: son la última barrera natural entre la ciudad y el páramo, que está justo detrás de las crestas. Si se destruyera el páramo, Bogotá se quedaría sin suministro de agua.

Los Cerros desde mi ventana
Desde mi ventana tengo una vista espectacular a los cerros. Todas las mañanas lo primero que hago es echar un vistazo, escudriñarlos por cualquier signo que indique el tiempo que va a hacer (siempre es inútil). Desde el portal de mi edificio se llega a la primera cañada, ya por encima de la línea urbanizada, en apenas media hora caminando. Rápidamente se va ganando altura, y las vistas se vuelven espectaculares. A pesar de la urbe gigantesca, uno puede hacerse una idea de cómo era el paisaje cuando llegaron los primeros europeos. En menos de dos horas se llega al páramo, aunque todavía no he hecho esa excursión. Recomiendan que es mejor tener precaución al caminar por esa zona despoblada, mejor hacerlo en grupo. Para los que no caminen, existe un teleférico y un funicular que llevan al santuario de Montserrate, a 3.15s metros de altura, y visita obligada para todo turista

Bogotá desde los Cerros
Los Cerros tienen una dimensión práctica: basta elevar la vista y uno ya sabe donde está el oriente. Así es muchísimo más fácil orientarse en Bogotá que en la mayoría de las capitales latinoamericanas. Pero son sobre todo un tesoro natural, el mejor parque de la ciudad imaginable. Ojalá sepan los rolos defenderlos de las amenazas que los acechan.

Montserrate se impone sobre el centro de Bogotá

Masonic House of the Temple: a Wonder Hidden in Plain Sight

Masonic House of the Temple. Photo: Jorge Bela There is plenty of invocation to classical architecture in Washington. Even modern buil...