martes, 24 de febrero de 2015

La salsa: una fuente de orgullo para los jóvenes en Cali

Kevin Gallego y Diego Gallego Academia Sondeluz Cali
Academia Sondeluz, Cali. Foto: Jorge Bela
Las elevadas tasas de desempleo y de empleo precario, problemas especialmente graves entre los jóvenes de Cali, conducen en muchas ocasiones a la desesperanza y a la baja autoestima. Cuando esta situación se prolonga en el tiempo, la amenaza de la pobreza y de la exclusión social acaba por concretarse de forma paulatina. Sin embargo, gran parte de la fuerza y vitalidad de la increíble cultura caleña nace precisamente en este segmento de la sociedad. Son los jóvenes quienes han logrado, a lo largo de sucesivas generaciones, dar un carácter propio y singular a la salsa de Cali, tanto en su expresión musical como en la forma en que se baila. Es imposible no asombrarse ante la velocidad de los pasos, el ritmo frenético. Esta fuerza cultural, anclada en la diversidad de los barrios de la capital del Cauca, puede ser uno de los pilares en los que se sustente la autoestima y la sensación de empoderamiento de los jóvenes. En este sentido, la salsa ha dejado de ser una expresión cultural reservada a los barrios, para convertirse en todo un fenómeno, en una industria que da trabajo a miles de jóvenes, con reconocimiento incluso fuera de las fronteras de Colombia, hasta el punto de que ahora es una de las señas de identidad de la ciudad. Y la vitalidad de la cultura urbana en Cali no solo se expresa en la salsa, sino en infinidad de movimientos musicales, en constante y acelerada evolución. 



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