sábado, 15 de marzo de 2014

Las cosas bien hechas: Elly Burckhardt y el Bulevar del Río de Cali

Elly Burckhardt y en el Bulevar del Río. Foto: Jorge Bela
Quedamos en vernos a la puerta del Hotel Intercontinental. Con gran puntualidad bajó de una enorme camioneta con su hijo Juan Manuel, y, tras una breve presentación, nos pusimos en marcha, dando comienzo el paseo por el Bulevar del Río. A pocos metros del Hotel nos encontramos con un obstáculo: antes de llegar al Bulevar, es necesario cruzar la Avenida Colombia por una zona sin semáforos. Elly Burckhardt, a pesar de su edad y con sus recientes problemas de salud ya felizmente superados, se lanzó sin miedo, del brazo de Juan Manuel, cruzando entre los coches de una forma que sólo son capaces de acometer los colombianos. Yo les seguí como pude. “Es una pena que el proyecto no se pudo llevar a cabo en su totalidad, por razones de presupuesto,” me dijo justo en el momento que todos logramos superar el peligro.

Bulevar del Río, Cali. Foto: Jorge Bela

Las primeras horas de la noche habían ahuyentado el calor, y una suave y fresca brisa descendía de las montañas, tal y como me habían dicho que sucedería. Por el Bulevar había gente paseando, caminando de regreso hacia sus casas, trotando con auriculares, es decir, la escena habitual que uno espera encontrar en un bulevar en cualquier ciudad contemporánea.  “Las cosas eran muy diferentes hace un par de años,” explicó Lilly, “la Avenida Colombia, que había sido una arteria principal en el centro de Cali, se había convertido en una autopista saturada de tráfico y polución, intransitable para los peatones, e insegura.” Me mostró un edificio de viviendas que fue el primero que diseño en su carrera. Aunque el hermoso diseño es aún visible, también lo es el deterioro que ha sufrido, paralelo al de la avenida sobre la que se levanta. “Los departamentos se vendían por nada, nadie quería vivir sobre una calle atascada, ruidosa y llena de humo.” La suerte la tuvieron los últimos que compraron: ahora es uno de los lugares mas deseables de la ciudad.

Bulevar del Río, Cali. Foto: Jorge Bela
Retirar el tráfico y la polución y devolver la Avenida a los peatones supuso una inversión cuantiosa: la construcción del túnel urbano mas largo de Colombia, que se inicia cerca del Hotel Intercontinental y termina 980 metros después. El bulevar que se ha construido sobre él tiene, por tanto, casi un kilómetro. El diseño decorativo ha sido cuidadoso, marcado por las características técnicas del túnel: no puede acoger árboles de mucho porte, y se han de tener en cuenta elementos como las torres de ventilación. Elly revisa los elementos uno por uno, tocando barandillas, incluso haciendo comentarios sobre la evolución de ciertas plantas. La proximidad inmediata al río, que al no estar canalizado tiene un aspecto casi campestre, y sus enormes árboles, hacen que el paseo sea todavía mas agradable.
Río Cali. Foto: Jorge Bela
Sin embargo, el deterioro de algunos edificios nos recuerda que ésta es una obra reciente. Aún queda mucho por hacer para recuperar totalmente la zona. Un pequeño autobús, parte del sistema de transporte público de la ciudad, circula muy despacito por el Bulevar. No se pudo suprimir de todo el tráfico, pero si se buscó una solución que permita una convivencia entre peatones y transporte público. Agentes de seguridad vigilan discretamente la zona.

Elly y Juan Manuel. Foto. Jorge Bela
Como todas las obras públicas en Colombia, ésta estuvo marcada por la controversia y la oposición en sus inicios. A Elly se le encienden los ojos cuando ella misma saca el tema, y debate punto por punto las críticas. El tiempo ha dado la razón a los que apoyaron el proyecto: el Bulevar del Río se ha convertido en una iniciativa de vanguardia en la recuperación de la ciudad para los ciudadanos, tras años de políticas que primaban el transporte motorizado. El alcalde actual, que no es el que encargó el proyecto, acaba de otorgar a Elly la máxima condecoración al mérito público. Ahora proyectos aún mas ambiciosos en Cali, como el corredor verde, tienen un precedente en el que mirarse, del que aprender.

Una vez terminado el paseo, Elly y Juan Manuel me invitaron a comer unas empanaditas caleñas en una animada terraza junto al río. Nos zampamos nada menos que 30. Yo había pasado una excelente tarde en Cali.

2 comentarios:

  1. Hola Jorge :)

    Qué gusto da leer historias como ésta.

    Es muy triste pero en las calles Colombianas no hay espacio para el peatón, parece que no existiera, parece que a nadie le importara su bienestar.

    Lo que acabo de leer me hace tener la ilusión de que algún día, espero que no muy lejano, se le dé al peatón la importancia que tiene, y de paso, se cambie "la cara" de muchos lugares a los que el tráfico y la polución han engullido.

    ¡Gracias!

    ResponderEliminar
  2. Reconozco que a Cali le hacía falta renovarse y darle espacio a los peatones, pero por el otro lado se les olvidó ese 16% de caleños que nos transportamos en bicicleta y que necesitamos pasar del sur al norte o del oeste al oriente.
    Y tristemente tengo que decir que no me da orgullo, que este es el bulevar que dividió la ciudad en dos: entre los que montamos en bici y los que no.
    Por lo tanto le pido perdón a los vigilantes del bulevar y a los demás que me encuentre cada vez que voy a pasar por ahí porque me da mal genio de solo pensar que no sé por donde se supone que debo pasar.

    ResponderEliminar