Mostrando entradas con la etiqueta prosperidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta prosperidad. Mostrar todas las entradas

Una ñapa de nostalgia en medio de la prosperidad (II)

Las temibles escavadoras Hitachi acabando con un edificio en Bogotá. Foto: Jorge Bela
Hace poco más de un año escribí sobre una pintura que apareció en un edificio a medio demoler muy cerca de mi casa. Hoy en día ese pequeño y melancólico predio ha sido sustituido por una elegante mole de ocho pisos de altura. La velocidad de la construcción y el hecho de que todos los departamentos estén ya vendidos, según me informó una persona conocedora del asunto, son la prueba irrefutable del vigor que el mercado inmobiliario tiene en estos momentos en Bogotá.

Este era el dibujo que inspiró mi post inicial. Foto: Jorge Bela
Bienvenido sea el progreso. No cabe duda de que una densidad mayor, acompañada de las necesarias infraestructuras y servicios, puede redundar en una ciudad mejor y mas amigable para sus habitantes. Bienvenidos sean también, por tanto, mis nuevos vecinos, a quienes espero poder saludar por la calle antes de que termine el año. Sin embargo, conviene también hacer una pausa, y pensar en la Bogotá que poco a poco está desapareciendo.

Edificio que han levantado en menos de un año. Foto: Jorge Bela
Para la construcción de las nuevas moles se han destruido cafés, comercios, cigarrerías…lugares que eran el escenario cotidiano de muchos vecinos o personas que pasaban por el barrio. Lugares antes soleados, ahora tendrán sombras perpetuas, inescapables. Una forma de vivir está desapareciendo para siempre por mi barrio.
Otro gran edificio sustituye a otro mucho menor.
El dibujo del apóstol Santiago acabando con un feroz enemigo simbolizaba los sueños perdidos. Ojalá el nuevo edificio que tan velozmente lo ha sustituido tenga alguna obra de arte a la vista de los transeúntes. De ser así, se convertiría en el símbolo de los nuevos sueños que la prosperidad está generando en Colombia. Celebrémoslos al tiempo que recordamos las ñapas de nostalgia que el eterno proceso de destrucción/reconstrucción de las ciudades inevitablemente nos entrega.

El post original se puede leer aquí.





¿Me regalan un minuto?


Colombia es un país que está en boca del mundo entero. Y ya  no son las malas noticias que antes se escuchaban casi en exclusividad. Ahora en este país se vive un optimismo contagioso, una sensación de que los problemas que durante demasiado tiempo lo condenaron a cerrarse sobre si mismo, están en vías de solución. Aeropuertos completamente desbordados son el mejor indicador de una situación nueva: los extranjeros han perdido el miedo y se acercan a un país que aún no ha sufrido los estragos del turismo masivo. Los índices de crecimiento económico, los flujos de inversión extranjera, y los precios e los hoteles de negocios dan idea también de que la prosperidad local ya no es un secreto. Los retos son sin duda descomunales, pero las circunstancias sumamente favorables. Si además sumamos la decidida voluntad de salir adelante y el inmenso potencial material y humano de Colombia, creemos que el optimismo actual está plenamente justificado.



Yo he caído por casualidad en medio de todo esto. Llevo ya algún tiempo viviendo en Bogotá, y viajando por todo el país. Son incontables las anécdotas que surgen cuando se vive en un país extranjero: no existe la rutina. Por ejemplo, no pasa un día sin que alguien utilice una expresión que me llame la atención, o sin que a algún interlocutor le llame la atención algo que yo diga. Por eso he decidido utilizar una expresión muy colombiana para titular el blog: “que pena con usted” (ya tendré tiempo de ir contando los significados que tiene, pero adelanto que rara vez antecede a nada bueno...). Y es por eso que la primera entrada tiene por título otra: “¿me regalan un minuto?.”

En este blog iré recogiendo esas anécdotas cotidianas, con la esperanza de que su suma llegue a dar una impresión de lo que es vivir la prosperidad colombiana como un extranjero. Pero un minuto es todo lo que he pedido, y hoy no quiero alargar el blog. Mañana más.

Masonic House of the Temple: a Wonder Hidden in Plain Sight

Masonic House of the Temple. Photo: Jorge Bela There is plenty of invocation to classical architecture in Washington. Even modern buil...