Previniendo los riesgos de los micro créditos con educación financiera en Bogotá


Calle de Bogotá. Foto: Jorge Bela

La aparición de los microcréditos supuso la apertura de nuevas oportunidades para los empresarios y emprendendores mas pequeños, quienes anteriormente, en caso de necesitar financiación, solo tenían acceso al llamado “gota a gota,” un sector ilegal con unas tasas de interés desmesuradas. En un principio muchos de los microcréditos estaban gestionados por ONGs, pero con el tiempo, el crecimiento de estos créditos de pequeña cuantía ha favorecido la creación de entidades financieras con ánimo de lucro especializadas en este segmento. Algunas de estas entidades se formaron en base a ONGs, que se unieron y reconfiguraron bajo esta nueva modalidad. Un ejemplo en Colombia es la entidad Bancamía. Obviamente, estos créditos tienen un mayor riesgo y exigen una mayor inversión por parte de las entidades, lo que indudablemente ha de redundar en unas tasas de interés superiores a los créditos tradicionales.

Sin embargo, con este proceso los microcréditos se han desvirtuado a medida que su volumen ha crecido. Por parte de los clientes, aunque la idea inicial era la de ayudar en la construcción de pequeñas empresas, en muchos casos empezaron a ver esta fuente de financiación como una vía de obtener bienes de consumo. También se ha detectado un crecimiento en las tasas de sobre endeudamiento, algo que ha empezado a preocupar a las autoridades supervisoras. Por parte de las entidades, también se ha detectado una incipiente tendencia a competir con las entidades financieras tradicionales en el segmento mas bajo del crédito, ignorando también en este sentido la verdadera naturaleza de los microcréditos.

Una de las formas de evitar que los problemas detectados acaben escalando hasta convertirse en una crisis financiera en el sector en Colombia, es el fomento de la educación financiera. Es crucial que los consumidores sean suficientemente conocedores de los riesgos en que incurren con el sobre endeudamiento, especialmente si se dedican las préstamos a adquirir bienes de consumo. Las propias entidades financieras dedicadas al micro crédito han lanzado iniciativas de educación financiera dedicadas a sus potenciales clientes. Las Cámaras de Comercio, como por ejemplo la de Bogotá, también han realizado esfuerzos en este sentido.

Si bien los microcréditos tienen un potencial extraordinario de beneficio para las empresas mas pequeñas y para emprendedores sin otra formas de acceso al crédito. Sin embargo, tiene también una vertiente riesgosa que debe ser vigilada y controlada. La educación financiera es un paso indispensable hacia ese fin.

Les invito a que lean el artículo que he escrito esta semana al respecto en URB.IM, uno de los portales de urbanismo más influyentes del mundo.

7 Lugares en Colombia que espero visitar antes de que acabe el año (I)



Mompox desde el Magdalena. Foto: Jorge Bela
A menudo me dicen que ya conozco muy bien Colombia, tras cuatro años de residencia aquí con bastantes viajes por medio. Nada mas lejos de la realidad. A pesar de que sí es mucho lo que conozco, es muchísimo más lo que me falta por conocer. La diversidad del país, sus barreras geográficas y su extensión (en el mapa de Sudamérica Colombia parece pequeña, pero es el doble de grande que el mayor país de Europa, sin contar Rusia). Por eso, pese a los años transcurridos y los viajes realizados, aún hay muchísimos lugares maravillosos, únicos, que conocer sin necesidad de cruzar la frontera.

Monos zampando tranquilamente en Mompox. Foto: Jorge Bela

Aquí les dejo la lista de los siete que lugares me gustaría conocer antes de que termine el año. No es una lista de mejores destinos, aunque todos los mencionados son extraordinarios. Son simplemente los que yo más deseo visitar. El calendario es terco y brutal, lo acabo de mirar y ahí aparece claramente “23 de junio.” Ya queda atrás más de la mitad del año. ¿A cuántos de estos destinos creen que lograré llegar?


Playa de Palomino. Foto: Hotel Playa de la Roca
7. Palomino

Palomino está ubicado en el término municipal de Dibulla, un punto mágico de Colombia: a la sombra de la Sierra Nevada de Santa Marta, y muy cerca de lugares tan dispares como el Cabo de la Vela, el PNN Tayrona, la Ciudad Perdida…Pero hay algo más que tengo fijado en la memoria: el descenso el tubo por las aguas del río Palomino. Desde que lo leí en el blog de mi amiga Toya, he querido hacerlo. Ojalá no pase de este año. Obviamente, la propia playa de Palomino, como se puede ver en esta foto tomada por el Hotel Playa la Roca, tampoco es precisamente un estorbo…

Águila vigilando todo lo que pasa en el Magdalena cerca de Mompox. Foto: Jorge Bela
6. Mompox

Ya estuve en Mompox hace mas o menos un año, pero desde entonces he querido volver. Por un lado, se están acometiendo obras de reforma en todo el pueblo que prometen acondicionarlo como se merece su renombrado patrimonio artístico. Por otro, quedó pendiente una visita a “La Ciénaga,” que no pudimos completar por condiciones meteorológicas adversas. Finalmente, mis amigos Ruth y Asier han completado la restauración de su maravillosa Casa Verde, pegada al Magdalena, y que estoy deseando conocer.


Pozas en el Río Guaviare. Foto: Juan Diego Santacoloma
5. San José de Guaviare

A penas conozco los Llanos Orientales, y ese destino tiene un atractivo inmenso para mi. Pero de nuevo el trabajo de un compañero bloguero y amigo, Juan Santacoloma, ha fijado en mi cabeza un destino que quiero conocer cuanto antes: San José del Guaviare. A penas a 7 horas en bus desde Bogotá, parece un lugar de otro mundo. Sin duda un paraíso a la espera de ser descubierto por hordas de turistas, a las cuales espero adelantarme y poder disfrutarlo con la soledad que caracteriza a muchos de los rincones mas hermosos de Colombia.

San Basilio de Palenque. Foto: New York Times
4. Palenque

Fuera de sus fronteras es bastante desconocida la vigorosa cultura afrodescendiente que existe en Colombia. Muy cerquita de Cartagena de Indias está San Basilio de Palenque, fundada en el siglo XVI por Benkos (Domingo) Biohó, un esclavo originario de Guinea Bissau y que logró escapar de su cautiverio. Aunque eventualmente fue traicionado y ejecutado en 1619, San Basilio siguió creciendo con esclavos que lograban escapar. Gracias a sus fortificaciones y a su ubicación en las Sierras de María, resistió una y otra vez a los esfuerzos de las tropas reales por recuperar los esclavos, y en 1713 el Rey de España reconoció el hecho dando lugar a la primera ciudad libre de las américas.


La lista continúa en este enlace.

Bogotá: un paraíso a merced de los elementos

Arco iris sobre los cerros orientales de Bogotá. Foto: Jorge Bela

Bogotá está ubicada en un lugar privilegiado. Sus habitantes originales Chibcha y los conquistadores españoles no se equivocaron. Convenientemente por encima del nivel en el que los mosquitos campan a sus anchas, y protegida por sus majestuosos cerros orientales,goza de un clima francamente envidiable. A la llegada de los españoles, la Sabana de Bogotá era un auténtico paraíso: las abundantes y cristalinas aguas de los ríos (Bogotá, Tunjuelito, Sumapaz, etc...) avanzaban en suaves meandros, entre inmensas praderas que se inundaban completamente en épocas de lluvia. Pesca abundante, y una agricultura casi inacabable aseguraban unas condiciones de vida libres de preocupaciones. Para los amantes de los paisajes, el espectacular Salto del Tequendama, lugar en el que desembocan todas las aguas de la Sabana en una brutal caída hacia el Magdalena, colmaba todas las expectativas. Vías milenarias unían esta zona andina con las costas, permitiendo una intensa actividad comercial.

Sin embargo, el crecimiento de la ciudad, desde las faldas inferiores de los Cerros hacia la sabana, empezó a generar problemas, eso sí, manejables hasta el siglo XX. fue en el siglo pasado cuando los problemas  escaparon de todo control. El primer síntoma de degradación medioambiental fue la desaparición de la vegetación tradicional de los Cerros, utilizada en su totalidad como material combustible en las cocinas. Fue solo el comienzo. Las aguas antes limpias, empezaron a acusar la polución. A medida que creció la ciudad, los ríos fueron canalizados, y hoy en día el Bogotá, en el punto que abandona la sabana, es un río completamente muerto, sin oxígeno. Las zonas construidas sobre lagos desecados se volvieron inestables, y algunos edificios muestran una inclinación alarmante.

Sabana de Bogotá vista desde los Cerros Orientales. Foto: Jorge Bela

Los ciclos de sequía y lluvias, que se alternan dos veces a lo largo del año, sufren variaciones periódicas cuando se producen los fenómenos de la niña, que traen lluvias intensas, o los del niño, que reducen drásticamente las lluvias en toda Colombia. Cuando llega una "niña," amplias zonas de Bogotá se inundan. Esto no debe sorprender, pues se han construido sobre zonas de la sabana que siempre se habían inundado con las lluvias frecuentes. Los ríos canalizados se desbordan, y la ciudad se ve envuelta en el caos y en auténticos dramas humanitarios. Cuando llega un "niño," la situación actual, se producen incendios en las zonas que con gran esfuerzo fueron reforestadas, y se pone en peligro el suministro de agua potable y de electricidad, que en ocasiones han de ser racionadas.

Efectos de un incendio sobre los Cerros Orientales de Bogotá. Foto: Jorge Bela

Todo esto pudo haberse evitado con una planeación cuidadosa, y respetuosa con el medio ambiente. Pero en el crecimiento rápido y desordenado que caracterizó la segunda mitad del siglo XX no se tuvieron en cuenta estos factores. Este problema no es exclusivo de Bogotá, sino que es compartido por la mayoría de las megaurbes de América Latina, África y Asia. ¿Qué se puede haceer en estos momentos para mitigar los problemas y evitar que se agraven en el futuro? Les invito a participar en la conversación que sobre el tema tiene lugar en URB.IM, uno de los portales de urbanismo mas influyentes del mundo. En esta conversación se exploran "los riesgos y conflictos específicos a los que los urbanistas se enfrentan, cómo se están cumpliendo esas demandas de una manera eficaz e incluyente y que más necesitan para cerrar brechas y encontrar soluciones de escala en beneficio a toda la gama de residentes de una ciudad."

¡Espero que lo encuentren interesante!

Por qué, muy a mi pesar, no volveré a volar con Iberia (hasta que rectifiquen)

Airbus 340-600 de Iberia. Foto: Jorge Bela
No hace mucho, a penas tres o cuatro años, Iberia era una marca fuerte en Colombia. Para muchos viajeros, abordar uno de sus aviones suponía dar un primer paso en su viaje hacia Europa. El atractivo de su nombre la convertía automáticamente en una posibilidad deseada, en una primera opción como compañía elegida para el largo vuelo transatlántico.

Poco a poco, una serie de decisiones empresariales desafortunadas fueron erosionando el valor de la marca. Los interiores de los aviones, sin reformar durante décadas, quedaron anticuados, incómodos, de aspecto sucio. El personal de abordo comenzó a comportarse de forma grosera y prepotente ante los pasajeros. Se redujo el equipaje facturable a una sola maleta, cobrándose una tasa sustancial (50@ por trayecto, unos 300.000$COP ida y vuelta) por la segunda maleta. En 2013, afortunadamente, se dió marcha atrás en esta medida para los vuelos a Colombia.

Nuevas pantallas individuales: ¿cuesta tanto tratar bien al cliente? Foto: Jorge Bela
Aún así, yo me mantuve fiel a la compañía con la que había volado siempre. Además, al ser titular de la tarjeta Plata, por mi elevado número de viajes, podía facturar una segunda maleta, algo importante para mi. En estos añosIberia se vio forzada no solo a no crecer, sino a reducir en un 50% el número de vuelos a España, mientras su rival, Avianca, no dejaba de crecer e incrementar sus frecuencias y sus destinos hacia la Península.

Desde hace un par de meses parecía que la cosa iba a cambiar. Empezaron a utilizar aviones renovados, con pantalla de entretenimiento individual (al fin) y también renovaron al personal de abordo. Los nuevos empleados son muchísimo mas amables, atentos y sobre todo respetuosos con los pasajeros. Además, rápidamente incorporaron la nueva normativa sobre aparatos eléctricos, permitiendo usarlos en modo avión en todo momento. Parecía que la cosa iba a cambiar radicalmente, y que en Iberia ya se habían percatado de que los clientes, nosotros, somos lo más importante para cualquier empresa que quiera salir adelante.

Airbus 340-600 de Iberia aterrizando en Bogotá. Foto: Jorge Bela

Poco duró mi alegría. Al comprar mi billete para este verano (el último hasta que no den marcha atrás), y al intentar reservar una ventanilla, algo muy importante para mi, me informaron de que, con la excepción de los viajeros de primera clase y los que paguen tarifa completa, Iberia ya no permite la selección de asiento. Ni siquiera en el momento del check-in. Será un computador el que nos asigne el sitio sin tener para nada en cuenta nuestras preferencias. Lo que es peor, los amigos y familiares que no vayan en la misma reserva serán forzosamente separados por Iberia. ¿La única forma de evitar esto? Pagar una tasa de 35€ por trayecto (unos 200.000$COP i/v). Quede claro: la reserva de asiento en Iberia es de pago para la inmensa mayoría de los billetes, incluso en el mostrador del aeropuerto.

Puedo entender que cobren por la maleta adicional (al fin de cuenta, es algo que se transporta), pero que en el momento de la facturación cobren tasas tan sustanciales por poder elegir asientos, si hay vacíos, me parece que bordea en la extorsión. Y lo de separar amigos y familiares me parece simplemente inaceptable. Iberia ha dado un paso atrás, y de nuevo a adoptado actitudes de desprecio hacia el cliente, anteponiendo el ansia de ingresar calderilla a la satisfacción de los pasajeros. Curiosamente, Iberia está dilapidando su sólida marca en Colombia, y se está posicionando como una low cost, justo al tiempo que las low cost más recalcitrantes se han dado cuenta de su error y están intentando mejorar la atención y la satisfacción de los clientes.

¿Qué compañía me llevará a Madrid la próxima vez? La que de mejor trato al cliente. Foto: Jorge Bela

Esta nueva medida generará rechazo en los clientes, problemas y malos humores en los mostradores de facturación, caos en los aviones en los que los pasajeros estarán mendigando con otros el cambio de asiento. Y todo por nada, pues nadie en Colombia va a pagar estas tasas abusivas.

Hasta que no cambien esta lamentable política, no tengo otra opción que recomendar que vuelen con la competencia. En nada mejora Iberia a su competencia mas cercana, que además ofrece mas destinos y mas horarios. Aún por precio, a lo que publicita Iberia deberán incluir, de entrada, los 200.000$COP de tasas por reserva de asiento. Precisamente por esto, y hasta que Iberia no cambie su absurda y desagradable política de tasas por reserva de asientos, yo no volveré a volar con ellos.

NOTA: Al comprar mi billete no se me avisó de esta nueva tarifa. A la luz de este hecho, Iberia me ha permitido excepcionalmente reservar asientos. Valoro positivamente esta acción. Sin embargo, la política para mis futuros viajes y para el resto de los viajeros sigue intacta: o se paga la tasa o se ha de sentar uno donde Iberia dictamine, sin atención a sus preferencias.



Condiciones cuando yo compré mi billete: nada de pagar por reservar asiento.

Soñando con el futuro en Medellín


Terminal Olaya Herrera. Foto: Jorge Bela
La Edad de Oro – así, con mayúsculas- - en la que los humanos vivían felices y pacíficos, entre las encinas, alimentándose de bellotas y ajenos a la corrupción y los males de la civilización, probablemente nunca existió. Se trata de un sueño, una creación fruto de la eterna añoranza de tiempos mejores que es propia de nuestra especie. Pero esta añoranza no se proyecta siempre hacia el pasado: en ocasiones, lo hace hacia el futuro. Algo así sucedió a mediados del siglo pasado, cuando los prodigiosos avances tecnológicos, al alcance de un número cada vez mayor de personas, nos hacían pensar que todo era posible. El futuro estaba cargado de promesas, la arcadia de los clásicos nos aguardaba a la vuelta de la esquina, y no teníamos más que esperar un poco para alcanzarla.

Ningún otro ámbito ofrecía mas promesa entonces que la aviación aérea. Los reactores ofrecían no solo un medio de transporte que se tragaba océanos y continentes con comodidad y rapidez, sino que en sí mismo se constituían como un objeto deseable, una experiencia de la que se deseaba intensamente formar parte. Las terminales aéreas que se construyeron durante esos años reflejaban también este espíritu. La arquitectura moderna, que por su cuenta  también afirmaba ser la solución a muchos problemas de la humanidad, prestó gustosa el lenguaje necesario para expresar los sueños, las promesas de futuro que encarnaban los grandes aviones transoceánicos. Así surgieron terminales con nombres tan sugerentes como el famoso World Port de Pan Am, un edificio circular que enlazaba Nueva York con el resto del globo. Quizá el más influyente de estos edificios sea la terminal de TWA de Saarinen en Nueva York, inaugurado en 1962, y que con su representación de un águila tomando tierra, las curvas imposibles de su interior, y los túneles que conducen hacia los aviones ha despertado la imaginación de los viajeros desde entonces.

Terminal TWA. Foto: James Vaughan
En Colombia hay un magnífico ejemplo de este tipo de edificios. Se trata la  terminal del aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, obra de los arquitectos Apolinar Restrepo, Alfonso Vieira y Elías y Jaime Zapata. Fue construida en 1958, y sin duda habla el mismo lenguaje que la obra maestra de Saarinen, de la que es prácticamente coetánea. En esos tiempos estaba en plena efervescencia la arquitectura moderna brasileña, de gran influencia en toda la región. Es, en todo caso, una joya, que ha merecido repetidamente estar considerada entre los mejores ejemplos de arquitectura en Colombia.

Terminal Olaya Herrera, Medellín. Foto: Jorge Bela

Por supuesto, la Arcadia prometida por los aeropuertos vanguardistas nunca llegó. El Olaya Herrera ha dejado de ser el principal aeropuerto de Medellín, papel que ahora juega el ubicado en Rionegro, y en el que los pasajeros sufrimos las incontables incomodidades del transporte aéreo actual. Sin embargo la antigua terminal sigue en pié, en pleno centro de la ciudad, dando servicio a algunos vuelos regionales. Aunque no la utilicemos en nuestras llegadas o salidas, es una pequeña obra maestra que vale la pena visitar. No está en los circuitos turísticos convencionales, pero para los amantes de los sueños, y para todos los que añoran un futuro mejor, supone una parada obligada en el recorrido por la capital de Antioquia.

Tatacoa Star Party: locos por las estrellas

Toya Viudes en el Star Party 2013. Foto: Jorge Bela

Un año mas, se acerca la Fiesta de las Estrellas de la Tatacoa (también conocida por su nombre en inglés: Star Party), que reunirá en Villavieja, en el desierto de la Tatacoa, a cientos de aficionados a todo lo relacionado con la astronomía. Este año durante el evento también se quiere marcar el 14 aniversario de la creación del Observatorio Astronómico de la Tatacoa, el principal punto de observación y divulgación astronómica existente en Colombia.

Globos solares. Foto: Jorge Bela
Para muchos de nosotros la primera visita a un planetario constituye un recuerdo imborrable. La tecnología nos ayuda a ver en el cielo nocturno cosas que la humanidad lleva observando desde hace milenios. Las proyecciones y los efectos especiales tiene un valor pedagógico  inmenso: lo que llevaría días de estudio se comprende en a penas unos segundos de observación, cómodamente sentados en nuestras butacas, mientras que el presentador da las explicaciones pertinentes. Más de una vocación de futuros astrónomos se ha forjado en una de esas sesiones de planetario. (En Colombia se pueden destacar los planetarios de Medellín y de Bogotá, ambos recientemente reformados y mejorados).

Observatorio. Foto: Jorge Bela

Sin embargo, nada se puede comparar a una observación real del cielo nocturno. La Tatacoa, en el Huila, es un lugar especialmente privilegiado para hacerlo. Los cielos están completamente despejados la mayor parte del año (aunque se conozca como desierto realmente es un clima semi desértico), y su ubicación rural garantiza que la contaminación lumínica sea mínima, casi inexistente. Por si todo esto fuera poco, al estar situado muy cerca del ecuador, es posible contemplar tanto las estrellas del hemisferio norte como las del sur. Por todo esto la Tatacoa es el lugar perfecto para la ubicación de un telescopio.


Sin embargo, gracias a la labor infatigable de su director e impulsor, Javier Fernando Rua Restrepo, el observatorio se ha convertido en un punto focal de divulgación de la astronomía. Todos los días del año, a las 6 en punto de la tarde, Fernando da una charla sobre el cielo, las estrellas, los planetas, la historia de lo que los seres humanos hemos visto en la noche generación tras generación. Es una charla fascinante, que entretiene por igual a adultos y niños. Nadie que visite la Tatacoa atraído por su belleza natural debería perdérsela.

El Huila. Foto: Jorge Bela
Pero el Star Party es el gran evento del año. Los mas frikis acampan en la zona cercana al observatorio, aunque hay cabañas modestas pero perfectamente confortables en las zonas que lo rodean. Se pueden ver docenas de aparatos relacionados con la astronomía: desde los mas cutres, hasta los más sofisticados, con computadores incorporados. Muchos de los equipos de observación se ponen a disposición del público, para que puedan echar un vistazo a los anillos de Saturno, a la estación espacial, a cualquier objeto, cercano o distante, que pase por los cielos en una de las noches del evento.

La Tatacoa. Foto: Jorge Bela

La mayoría de los asistentes son jóvenes, pero el ambiente está abierto a todos aquellos que comparten la pasión por los cielos. Como parte del evento se organizan charlas, paseos por la zona, lanzamiento de cohetes…en fin, toda una serie de actividades que amenizan aún mas el tiempo, que sin duda se hará corto.


Pero lo mas importante, lo mas gratificante, empieza siempre tras el atardecer. Las estrellas reclaman nuestra atención, y unen a la variopinta multitud en torno a una fascinación común. Les recomiendo que marquen del 27 al 30 de junio en su calendario, y si pueden no se pierdan la Star Party 2014.


Barichara: tranquilidad suiza en uno de los pueblos mas hermosos de Colombia


Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela
Barichara tiene fama de ser el lugar donde mejor se talla la piedra en Colombia, incluso en América Latina, y esto se nota nada más llegar. Las calles, anchas y perfectamente formadas, tienes un empedrado perfecto, con grandes bloques de piedra rectangular perfectamente tallados. También tienen una geometría impecable las aceras, que en algunas calles se elevan hasta una altura considerable, por una razón que nadie me ha sabido aún explicar ya que la pequeña ciudad está ubicada en medio de un valle semidesértico. Las paredes de las casonas están tiradas a cordel por expertos albañiles, y en la superficie de la catedral no se aprecia ni una sola imperfección. Si la mayor dificultad de la arquitectura está en los detalles, en Barichara han logrado superar esta dificultad de forma completa.

Catedral de Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela
El casco antiguo de esta ciudad fundada, en medio de la polémica, en el Siglo XVIII está milagrosamente bien conservado. El clima seco y el aire transparente han ayudado sin duda, pero ha sido la cuidadosa labor de mantenimiento y restauración acometida en las últimas décadas las que dan a Barichara un aire muy singular. Uno casi se sorprende al ver pasar al ocasional automóvil, pues se esperan mas bien caballos o carruajes de siglos pasados en un marco urbano petrificado en el tiempo. La roca rojiza propia de estos lugares, presente en todos los edificios, añade un sustento armónico que no se rompe ni siquiera por un momento.

Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela

Barichara despierta un sentimiento dual y contradictorio. Por un lado, uno no siente estar en Colombia. Ausentes están los puestos, las tiendecitas, el barullo del tráfico intenso, los ambulantes, incluso los perros vagabundos que están presentes en todas las ciudades del país. La tranquilidad es la nota dominante aquí. Sin embargo, uno tiene también la sensación de estar en un lugar central de Colombia: la arquitectura tradicional, los hitos históricos, el inconfundible cielo andino y esa extraordinaria y omnipresente amabilidad de la gente. Muchos propietarios vendieron a precio de saldo, nos comentó el conductor del moto taxi en que recorrimos el perímetro urbano. Ahora muchos patiamarillos (gentilicio del lugar) viven en veredas o en la cercana Villanueva, y gran parte del casco histórico se reserva para atender la creciente demanda turística.

Cementerio de Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela

Pero Barichara no es solo un hermoso casco histórico. Son muchas las cosas que ofrece no solo la ciudad sino la zona cercana. Vale la pena el largo viaje desde Bogotá. Pero que nadie espere rumba desaforada, o tragos hasta el amanecer. Aunque hay muchos locales privados en los que celebrar bodas, el caso urbano es absolutamente tranquilo. Hay hoteles urbanos con mucho carácter, pero nosotros escogimos una finca cercana, Buenos Aires, para hospedarnos y poder fotografiar los amaneceres, una manía particular que tengo desde que llegué a Colombia. Hay oferta hotelera para todos los gustos y presupuestos.

Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela






Durante el regreso a Bogotá no paramos de charlar animadamente en el coche. Estábamos contentos tras un buen fin de semana en el que la desconexión con el día a día de la gran urbe había sido total. Las 7 horas de camino se nos hicieron cortas…

Finca Buenos Aires, Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela





FIMA, el medio ambiente como protagonista

Corferias, Bogotá. Foto: Jorge Bela

Hoy miércoles empieza en Corferias la Feria Internacional del Medio Ambiente. Se trata de la cuarta edición de este evento, que se ha convertido en la más importante de la región. Durante la Feria, más de 160 expositores mostrarán sus soluciones y productos innovadores relacionadas con el manejo del agua y de los residuos, así como con las tecnologías limpias.

Pero FIMA este año va a ser mucho más que un foro donde identificar oportunidades de negocio en un sector en auge. El Ministerio de Medio Ambiente ha creado una exhibición de más de 1.000 metros cuadrados con la que pretende dar a conocer la importancia del agua, a lo largo de todo su ciclo, sobre todo ante los visitantes mas jóvenes. Las exposiciones incluirán una cascada y otras atracciones que pueden convertir a la visita en un ejercicio estimulante. También, durante el 5 y 6 de junio se celebrará el IV Foro Internacional del Medio Ambiente, con 14 conferencias de expertos de todo el mundo.

Pablo Vieira, Viceministro de Medio Ambiente, durante la presentación de FIMA. Foto: Jorge Bela

Las empresa privadas, algunas de las cuales patrocinan el evento, también tendrán un espacio para divulgar sus iniciativas en defensa del medio ambiente. Por ejemplo, FEMSA , la embotelladora de Coca-Cola en Colombia, no solo ha tomado medidas para reducir el impacto ambiental en su proceso de producción -- utilizando PET reciclado en sus envases, por ejemplo – sino que ha colaborado activamente en iniciativas coma la Alianza latinoamericana de Fondos de Agua. Para Silvia Barrero, vicepresidente de asuntos corporativos, FEMSA debe jugar un papel importante en la conservación del agua, su principal insumo, pero también en otros aspectos con impacto medio ambiental, como el transporte, etc.

El agua es un recurso extraordinariamente valioso, y especialmente así en Colombia. Las amenazas del cambio climático y del crecimiento irresponsable son una realidad que está ya encima. Más allá de conocer las oportunidades de negocio a las que dan lugar las tecnologías respetuosas con el medio ambiente , la visita a FIMA puede ser un buen punto de partida para conocer mejor la situación actual del país, y para hacer nacer una conciencia sobre la necesidad de actuar entre los mas jóvenes.


Ausencias que interpelan: semana de los desaparecidos en Colombia

Ausencias, de Gustavo Germano. Foto: Jorge Bela
Hace algún tiempo que la vi en Medellín, pero ahora que le he vuelto a ver en el centro Cultural García Márquez, en La candelaria, me ha vuelto a causar la misma, honda impresión. Se trata de la exposición “Ausencias,” del fotógrafo argentino Gustavo Germano. Cada una de sus obras muestra dos fotografías, un snapshot tomado en un momento casual, cotidiano, que pudiera estar en cualquier álbum familiar. La segunda está tomada en el mismo lugar, con las mismas personas, quienes reflejan el paso de los años, pero con algunas ausencias. Los ausentes son los desaparecidos por la violencia del estado argentino durante la dictadura militar de finales del siglo pasado.

Las obras recogen, con la máxima sencillez, el dolor, la indescifrable nostalgia, y la tristeza inacabable que las desapariciones han causado. Es imposible no estremecerse al verlas. Los ausentes, de los que no se sabe nada hace décadas, nos hablan directamente desde esas fotografías en las que ya no pueden aparecer. Sutilmente, también hacen nacer una rabia inmensa ante el hecho de estos casos sigan sin resolverse. No importa cuanto tiempo ha transcurrido, la intensidad del dolor nunca afloja, y nosotros podemos sentirla con toda su fuerza.

Ausencias, de Gustavo Germano. Foto: Jorge Bela
Recomiendo encarecidamente la visita a esta exposición, al aire libre y abierta al público. Se ha instalado como parte de la semana dedicada a los desaparecidos organizada por el Centro Nacional de la Memoria Histórica (CMI) bajo el elocuente nombre: ¿Dónde están los desaparecidos? Ausencias que Interpelan  . Dentro de esta semana se presentan varias obras artísticas que vale la pena visitar en este primer puente del mes de junio.

Estuve el miércoles en la presentación del estudio sobre Desaparición Forzada en Colombia, editado por el propio CMI. El informe, en 4 volúmenes que se pueden descargar gratuitamente, nos recuerda que las desapariciones han sido, y siguen siendo, un problema de inmenso alcance en Colombia. Como suele suceder en estos casos, la impunidad, y los esfuerzos por evitar que avancen las investigaciones y la justicia, son el denominador común, y el combustible que alimenta el dolor de las víctimas, ante la indiferencia de buena parte de la sociedad. Un grado adicional de complejidad lo añade el hecho de que en Colombia, a diferencia de lo que sucedió con las terribles dictaduras del Cono Sur, los responsables de las desapariciones siguen en algunos casos ocupando un papel destacado en la vida pública colombiana.

Liz Arévalo, Luz Marina Monzón y Yanette Bautista en la presentación del libro. Foto: Jorge Bela
Es un error pensar que el problema de los desaparecidos es de este o aquel país. La tentación por parte de los estados de utilizar la violencia para acabar con la disidencia es una constante universal, ante la que los ciudadanos debemos estar siempre vigilantes. En Europa lo sabemos muy bien, y no solo por las tragedias que sucedieron antes, durante y después de las grandes guerras mundiales, sino en los conflictos armados que sacudieron el centro de Europa a finales de siglo. También es un error pensar que el transcurso del tiempo hace desaparecer el “problema.” En España hemos comprobado recientemente como tres generaciones después resulta casi imposible poner el foco de la justicia sobre los crímenes cometidos en los años 40.

Lo que sí podemos hacer es mostrar nuestro apoyo a las víctimas de la violencia, allá donde estén, y siempre estar de su lado en su búsqueda de la justicia. Si tienen alguna duda sobre este tema, les recomiendo que se acerquen a la Candelaria este puente para visitar la extraordinaria exposición de las fotografías de Gustavo Germano.

Viernes de Resurección en la Estación de la Sabana


 Post invitado escrito por Asier Santillan Luzuriaga

El viernes pasado  viví la resurrección de una máquina de tren U10-B vizcaína en Bogotá. Las U10-B se construían en la Babcock-Wilcox hace 40 años y eran máquinas diésel para maniobras. Esta, llevaba 20 años sin funcionar y tras un año de trabajo, entre la emoción de viejos ferroviarios que hacen todo lo posible por preservar el legado material ferroviario en Colombia, arrancó... tenía que ser precisamente un viernes.


Siendo nieto de ferroviario y trabajador de la industria del metal en el País Vasco, ver arrancar una U10-B fue para mí como volver a mi infancia. Era la máquina de Jorge, el amigo de mi abuelo Emilio por lo que el olor a grasa de taller, los rieles, fraguas, fosos, tornos y demás herramientas y cachivaches que se esconden en la Estación de La Sabana, no dejan de recordarme a extraños, pero a la vez, familiares entornos de juego y vida. Porque, si bien la Babcock-Wilcox es una multinacional norteamericana surgida en 1867 en Providence, Rhode Island,  esta máquina en cuestión se creó en los años 70 en Sestao, en la margen izquierda de Bilbao, con acero vasco como el que fundía mi abuelo Eloy, y corrió por toda Colombia hasta 1991, año en que se liquidaron los Ferrocarriles Nacionales de Colombia.


En aquellos años, el país contaba con más de 2600 km de vías férreas en operación y 600 km fuera de servicio. Mientras que hoy, prácticamente, solo tiene el Tren Turístico de la sabana de Bogotá, la línea para transporte de carga desde las instalaciones de Acerías Paz de Río (Boyacá) y las líneas mineras de La Guajira. Siendo el tren un ente desconocido para la mayoría de los colombianos.


Precisamente, el Tren turístico tiene sus instalaciones en la antigua Estación de la Sabana, escondidas, como ausentes del resto de la ciudad y el país. En un edificio neoclásico sito en la calle 13 # 20 e inaugurado en 1917, que hoy en día es también la sede de una Comisaría de Policía y las instalaciones de la Escuela Taller de Bogotá, la cual está recuperando poco a poco este lugar desconocido y sorprendente de la capital. Albergando, entre otros, una increíble colección de máquinas de vapor y diésel que nada tienen que envidiar la grandeza de su construcción.


Arrancadas con uñas y dientes del olvido, estas máquinas llegaron a Bogotá desde toda la sabana arrastradas encima de rieles, en muchas ocasiones inexistentes, por la perseverancia y el empeño de quienes, justamente, hoy consiguen revivirlas ante la atenta mirada de unos pocos condiscípulos que algún día quizás vean metros o tranvías moverse por Bogotá.

Toca acabar agradeciendo a Natalia Guarnizo de la Fundación Quinta Porra y a Alberto Escovar, director de la Escuela Taller por su hospitalidad y por una tarde casi mágica de teatro, circo y trenes.

Escuela Embera: educación a la sombra de una rebelde

Gloria Inés González Cardona, directora del Colegio. Foto: Jorge Bela
En Vigía del Fuerte se acaba de inaugurar el nuevo edificio de la Colegio Embera del Atrato Medio. Hace un par de semanas estuve visitando las obras ahora inauguradas, y que nos mostró la hermana Gloria Inés González Cardona, directora del colegio. El nuevo edificio resuelve los problemas que plagaban el anterior, fundado hace 20 años por las "Lauritas": instalaciones deficientes e inundaciones constantes que impedían el normal desarrollo de las clases. Los fondos utilizados provienen de la Gobernación de Antioquia y de la Fundación Fraternidad de Medellín.



La hermana Gloria Inés nos explicó que la educación de la comunidad Embera tiene características singulares, pues los estudiantes viven dispersos en zonas mal comunicadas con Vigía del Fuerte. Por ello, se hospedan en el colegio durante quince días y retornan a sus comunidades por dos meses, y así sucesivamente hasta completar el curso. En el colegio se enseñan las materias habituales en Colombia, pero también se enfatiza el conocimiento de los saberes ancestrales de las distintas comunidades de la región. Unos 260 niños estudian en en colegio. Durante nuestra visita nos entregaron algunos objetos tradicionales que habían sido bendecidos en una breve ceremonia.

Las obras del nuevo colegio están casi listas. Foto: Jorge Bela
Las hermanas de la orden de las Lauritas (Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena) nos invitaron a un delicioso almuerzo en su convento, y allí tuvimos mejor ocasión de conocer su trabajo. Su fundadora, la Madre Laura, ha alcanzado fama reciente por su santificación. Fue una mujer rebelde, que se negó a aceptar las ataduras que le imponía cierto sector conservador de la jerarquía eclesiástica de su tiempo, aún anclada en el siglo XIX, y dedicó su vida a la enseñanza en las regiones mas apartadas de Colombia. No consultaba sus acciones con los sacerdotes, y no dudaba en hablar positivamente de su trabajo, actitudes que resultaban escandalosas en su tiempo. En 1914 decidió fundar su orden, cuyo trabajo sigue hoy en día centrado en las selvas de Colombia.



Para la hermana Gloria Inés el mensaje de la fundadora sigue resonando fuertemente. Ya estaba en la zona durante la terrible masacre de Bojayá, en 2002. Ahora dirige el colegio con un entusiasmo contagioso. Tiene los pies fuertemente en el suelo, y no se cansa de recordar la necesidad de escuchar a las comunidades de la zona, de atender sus necesidades de forma respetuosa con sus tradiciones ancestrales. Algunos de sus estudiantes no hablan a penas español, lo que exige una dedicación aún mayor.


Durante el almuerzo, mientras nos hablaba de su orden y de su fundadora,  nos compartió la esperanza que deposita en el primer papa latinoamericano, Francisco: “tiene mucho trabajo por delante,” nos dijo con una enorme sonrisa, “tiene, por ejemplo, que resolver la cuestión del papel de la mujer en la Iglesia.” Ella no tiene ningún deseo de ser nada más que una hermana, pero “¿por qué no abrir las puertas del sacerdocio a las mujeres?.” Sin duda, esta reflexión generaría un gran sobresalto en los sectores mas conservadores de la iglesia en Antioquia. Yo no puede evitar pensar que la Madre Laura, y su espíritu de rebeldía, siguen vivos en las selvas de Colombia.


Nota: este viaje lo realicé por invitación de la Gobernación de Antioquia

Masonic House of the Temple: a Wonder Hidden in Plain Sight

Masonic House of the Temple. Photo: Jorge Bela There is plenty of invocation to classical architecture in Washington. Even modern buil...