jueves, 5 de junio de 2014

Barichara: tranquilidad suiza en uno de los pueblos mas hermosos de Colombia


Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela
Barichara tiene fama de ser el lugar donde mejor se talla la piedra en Colombia, incluso en América Latina, y esto se nota nada más llegar. Las calles, anchas y perfectamente formadas, tienes un empedrado perfecto, con grandes bloques de piedra rectangular perfectamente tallados. También tienen una geometría impecable las aceras, que en algunas calles se elevan hasta una altura considerable, por una razón que nadie me ha sabido aún explicar ya que la pequeña ciudad está ubicada en medio de un valle semidesértico. Las paredes de las casonas están tiradas a cordel por expertos albañiles, y en la superficie de la catedral no se aprecia ni una sola imperfección. Si la mayor dificultad de la arquitectura está en los detalles, en Barichara han logrado superar esta dificultad de forma completa.

Catedral de Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela
El casco antiguo de esta ciudad fundada, en medio de la polémica, en el Siglo XVIII está milagrosamente bien conservado. El clima seco y el aire transparente han ayudado sin duda, pero ha sido la cuidadosa labor de mantenimiento y restauración acometida en las últimas décadas las que dan a Barichara un aire muy singular. Uno casi se sorprende al ver pasar al ocasional automóvil, pues se esperan mas bien caballos o carruajes de siglos pasados en un marco urbano petrificado en el tiempo. La roca rojiza propia de estos lugares, presente en todos los edificios, añade un sustento armónico que no se rompe ni siquiera por un momento.

Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela

Barichara despierta un sentimiento dual y contradictorio. Por un lado, uno no siente estar en Colombia. Ausentes están los puestos, las tiendecitas, el barullo del tráfico intenso, los ambulantes, incluso los perros vagabundos que están presentes en todas las ciudades del país. La tranquilidad es la nota dominante aquí. Sin embargo, uno tiene también la sensación de estar en un lugar central de Colombia: la arquitectura tradicional, los hitos históricos, el inconfundible cielo andino y esa extraordinaria y omnipresente amabilidad de la gente. Muchos propietarios vendieron a precio de saldo, nos comentó el conductor del moto taxi en que recorrimos el perímetro urbano. Ahora muchos patiamarillos (gentilicio del lugar) viven en veredas o en la cercana Villanueva, y gran parte del casco histórico se reserva para atender la creciente demanda turística.

Cementerio de Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela

Pero Barichara no es solo un hermoso casco histórico. Son muchas las cosas que ofrece no solo la ciudad sino la zona cercana. Vale la pena el largo viaje desde Bogotá. Pero que nadie espere rumba desaforada, o tragos hasta el amanecer. Aunque hay muchos locales privados en los que celebrar bodas, el caso urbano es absolutamente tranquilo. Hay hoteles urbanos con mucho carácter, pero nosotros escogimos una finca cercana, Buenos Aires, para hospedarnos y poder fotografiar los amaneceres, una manía particular que tengo desde que llegué a Colombia. Hay oferta hotelera para todos los gustos y presupuestos.

Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela






Durante el regreso a Bogotá no paramos de charlar animadamente en el coche. Estábamos contentos tras un buen fin de semana en el que la desconexión con el día a día de la gran urbe había sido total. Las 7 horas de camino se nos hicieron cortas…

Finca Buenos Aires, Barichara, Santander. Foto: Jorge Bela





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