martes, 27 de mayo de 2014

Escuela Embera: educación a la sombra de una rebelde

Gloria Inés González Cardona, directora del Colegio. Foto: Jorge Bela
En Vigía del Fuerte se acaba de inaugurar el nuevo edificio de la Colegio Embera del Atrato Medio. Hace un par de semanas estuve visitando las obras ahora inauguradas, y que nos mostró la hermana Gloria Inés González Cardona, directora del colegio. El nuevo edificio resuelve los problemas que plagaban el anterior, fundado hace 20 años por las "Lauritas": instalaciones deficientes e inundaciones constantes que impedían el normal desarrollo de las clases. Los fondos utilizados provienen de la Gobernación de Antioquia y de la Fundación Fraternidad de Medellín.



La hermana Gloria Inés nos explicó que la educación de la comunidad Embera tiene características singulares, pues los estudiantes viven dispersos en zonas mal comunicadas con Vigía del Fuerte. Por ello, se hospedan en el colegio durante quince días y retornan a sus comunidades por dos meses, y así sucesivamente hasta completar el curso. En el colegio se enseñan las materias habituales en Colombia, pero también se enfatiza el conocimiento de los saberes ancestrales de las distintas comunidades de la región. Unos 260 niños estudian en en colegio. Durante nuestra visita nos entregaron algunos objetos tradicionales que habían sido bendecidos en una breve ceremonia.

Las obras del nuevo colegio están casi listas. Foto: Jorge Bela
Las hermanas de la orden de las Lauritas (Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena) nos invitaron a un delicioso almuerzo en su convento, y allí tuvimos mejor ocasión de conocer su trabajo. Su fundadora, la Madre Laura, ha alcanzado fama reciente por su santificación. Fue una mujer rebelde, que se negó a aceptar las ataduras que le imponía cierto sector conservador de la jerarquía eclesiástica de su tiempo, aún anclada en el siglo XIX, y dedicó su vida a la enseñanza en las regiones mas apartadas de Colombia. No consultaba sus acciones con los sacerdotes, y no dudaba en hablar positivamente de su trabajo, actitudes que resultaban escandalosas en su tiempo. En 1914 decidió fundar su orden, cuyo trabajo sigue hoy en día centrado en las selvas de Colombia.



Para la hermana Gloria Inés el mensaje de la fundadora sigue resonando fuertemente. Ya estaba en la zona durante la terrible masacre de Bojayá, en 2002. Ahora dirige el colegio con un entusiasmo contagioso. Tiene los pies fuertemente en el suelo, y no se cansa de recordar la necesidad de escuchar a las comunidades de la zona, de atender sus necesidades de forma respetuosa con sus tradiciones ancestrales. Algunos de sus estudiantes no hablan a penas español, lo que exige una dedicación aún mayor.


Durante el almuerzo, mientras nos hablaba de su orden y de su fundadora,  nos compartió la esperanza que deposita en el primer papa latinoamericano, Francisco: “tiene mucho trabajo por delante,” nos dijo con una enorme sonrisa, “tiene, por ejemplo, que resolver la cuestión del papel de la mujer en la Iglesia.” Ella no tiene ningún deseo de ser nada más que una hermana, pero “¿por qué no abrir las puertas del sacerdocio a las mujeres?.” Sin duda, esta reflexión generaría un gran sobresalto en los sectores mas conservadores de la iglesia en Antioquia. Yo no puede evitar pensar que la Madre Laura, y su espíritu de rebeldía, siguen vivos en las selvas de Colombia.


Nota: este viaje lo realicé por invitación de la Gobernación de Antioquia

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