jueves, 29 de enero de 2015

Blas de Lezo regresa a Cartagena


En realidad, Blas nuca se fue. Su cuerpo yace en alguna tumba desconocida dentro del perímetro de la ciudad, olvidada en el tiempo, aunque algunos historiadores la andan intentando localizar. Murió el 7 de septiembre de 1741 como consecuencia de las heridas recibidas en la brutal batalla por la defensa de Cartagena, que se extendió por dos meses, entre mayo y marzo de ese año. Probablemente esa fue la “más alta ocasión que vieron los siglos” del antiguo imperio español, con perdón de don Miguel y de Lepanto, pues de haberse perdido la ciudad amurallada, es casi seguro que hoy en Sudamérica se hablara inglés, y no español.

El nombre de Blas de Lezo está inextricablemente unido a la batalla. Nacido en Pasajes en 1687, desde los 12 años estuvo embarcado, en una carrera que le convirtió en uno de los marinos más importantes de la historia de España, y de Colombia. Para cuando llegó a Cartagena, en 1737, ya estaba tuerto, manco y cojo, pero aun así el rey decidió ponerle al frente de la fortificación más estratégica de todo el imperio: la ciudad amurallada y el fuerte de San Felipe. En 1741 se tuvo que enfrentar a la mayor escuadra que se había visto hasta el momento: 180 barcos con 27000 combatientes, liderados por el almirante inglés  Edward Vernon, y con comandantes tan destacados como el hermano de George Washington, Lawrence.

De sobra son conocidas las arrogancias inglesas, que daban por derrotado a de Lezo, y mandaron imprimir monedas en las que el de Pasajes aparecía arrodillado frente a Vernon, entregando las llaves de la ciudad. Las monedas fueron cuidadosamente destruidas una vez que llegaron las noticias reales: la inmensa escuadra inglesa había sido totalmente derrotada por 3.000 hombres, incluyendo 600 indígenas kalamarí, que apenas disponían de chalupas de pescadores, unos pocos cañones, y el liderazgo de su almirante mutilado. En este artículo se puede leer un buen resumen de la batalla y de la biografía de su héroe. (Quien quiera saber más, se han publicado varios libros al respecto).

La memoria de estos hechos, cruciales en la historia de Colombia, se ha visto recientemente empañada por un extraño suceso: hace un par de meses se inauguró un pequeño monumento a los ingleses fallecidos en la batalla. La placa, extremadamente controvertida, fue finalmente destruida por un ciudadano que consideraba, como muchos otros, que era una afrenta a la ciudad homenajear a sus atacantes. Tomó un gran martillo de una obra cercana, y no dejó ni rastro de la porcelana. Bien hecho: la memoria de Blas de Lezo y del resto de los valientes que murieron defendiendo Cartagena quedó de esta forma honrada.

De todo esto me he acordado porque ayer estuve en la inauguración, precisamente en Cartagena, de una exposición sobre el ilustre almirante. Si se acercan por aquí, no duden en pasar a verla. Vale la pena. Está instalada en el Museo Naval del Caribe, que por sí mismo bien vale una visita.

3 comentarios:

  1. La historia completa, sin novelar en www.labatalladecartagenadeindias.com

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  2. De éstas, las historias más contadas y famosas de nuestra historia, nos valemos los colombianos para seguir teniendo esperanza de una mejor nación. Nuestra historia ha estado marcada por sangre. A veces, cada quien ha tenido que jugar el papel del tuerto, manco y cojo y al final ha conseguido librar batallas que se creían perdidas.
    De aquéllas, las historias que se ocultaron, poco se comentaron o que nunca interesaron, nos quedó un poco de vergüenza -un poco ajena en tanto padecible-, que mezclada con la innata "malicia indígena" que nos caracteriza a los colombianos, nos hace mirar hacia el horizonte infinito.
    Así que... el que crea que Cartagena de Indias es solamente turismo ocasional, niega las hazañas de sus victorias y el presente conquistado.
    Gracias Jorge por los párrafos a Blas de Lezo.

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    1. Muy buenas, sobre la construcción del imaginario nacional colombiano, mi espacio público predilecto es la plaza justo frente a la Puerta del Reloj. En esta plaza se han erigido estatuas que conmemoran a los héroes de la independencia que fueron ejecutados por los españoles tras la reconquista. Bajo el busto de cada héroe aparece su nombre, y la leyenda: "fusilado por patriota." Aunque casi nadie se detiene a leer estos escritos, yo lo suelo hacer cuando voy a Cartagena., La plaza, recién restaurada, está preciosa, y el efecto de todas esas estatuas es conmovedor.

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