lunes, 13 de mayo de 2013

Caminata a Las Moyas, con terrorífica visita a las cuevas del mismo nombre

Las famosas moyas de los Cerros Orientales de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Desde que llegué a Bogotá estaba soñando con llegar hasta las cumbres más altas de los Cerros Orientales. En los atardeceres veo en la lejanía unas antenas cuyas lucecitas brillan casi imperceptibles. Finalmente tuve la ocasión de hacerlo, en una caminata organizada, entre otros, por Guillermo Silva. La cita era a las 7, relativamente tarde para este tipo de convocatorias, y aún esperamos a que llegara la policía que nos iba a dar protección durante el trayecto. Valió la pena, y la satisfacción era grande cuando por fin el grupo, de más de 40 personas, se puso en marcha y comenzó la ascensión cerca del Club Metropolitan.
El grupo comienza la ascensión. Foto: Jorge Bela
A medida que avanzaba la ascensión, el grupo se fue estirando como una gran serpiente: a la cabeza iban los más rápidos, verdaderos atletas de la montaña para quienes el desnivel era un aliciente para acelerar el paso. En la cola los sufridores, con cara congestionada, la respiración a tope y gesto suplicante. Pero no había misericordia: la caminata proseguía casi sin descanso rumbo a las cumbres. Pronto desaparecieron los árboles, y la espectacular vista de la ciudad se hizo aparente. Un poco más arriba pudimos ver los primero frailejones, con sus rara vez vistas flores amarillas en pleno apogeo. Es un verdadero milagro que en el término municipal de una megaurbe puedan crecer plantas tan frágiles. Es obligación de todos los bogotanos defender por todos los medios este tesoro ecológico que son los Cerros Orientales.

Frailejones en la capital de Colombia. Foto: Jorge Bela
Bogotá desde sus cerros. Foto: Jorge Bela

Llegando a la cima. Foto: Jorge Bela

Finalmente alcanzamos la cumbre y el grupo se tomó un descanso. Animados por el buen tiempo, brotaron las conversaciones y los caminantes comenzaron a conocerse mejor. Un lagarto collarejo posó largamente para los fotógrafos: aún seguía completamente inmóvil sobre un frailejón cuando nos marchamos. La caminata siguió plácidamente durante un buen rato, llaneando entre las espectaculares moyas, que despertaron todo tipo de especulaciones sobre su origen geológico. Finalmente descendimos hacia San Luis, entre rumores—falsos—de que nos habíamos perdido. De San Luis a la Finca las Moyas, lugar en el que se encuentra la cueva, hay a penas un corto paseo.

Lagarto collarejo, posando. Foto: Jorge Bela
Ya en la Finca descansamos un rato, tomamos tinto y compramos deliciosas empanadillas. El ambiente relajado y distendido, que pronto descubriríamos  para nada anticipaba lo que nos esperaba. Finalmente nuestro guía nos llevó hasta la boca de la gruta. El comienzo era un descenso de unos 4 metros por una precaria y resbaladiza escalera. El guía repetía a grito pelado donde debíamos poner cada pié para llegar sin contratiempo a suelo firme. El suelo luego no resultó ser tan firme, pues en río cubría la zona mas plana de la cueva, lo que nos obligaba a encaramarnos en las rocas, saltando de una a otra. Tal y como nos había anticipado el guía, no pasamos nada de frío, sino que mas bien sudábamos por el esfuerzo. La cueva es hermosa, y amplia: el esfuerzo valió la pena. Los niños fueron quienes mejor lo pasaron, aunque todos nos sentimos un poco niños durante el kilómetro largo que recorrimos bajo tierra. Una brisa nos indicó que ya estábamos llegando a la salida, y a los pocos vimos de nuevo la luz. Las docenas de linternas frontales se fueron apagando una a una.
Yamila abre camino en la gruta. Foto: Jorge Bela
En resumen, una gran excursión, con grandes vistas, buen ejercicio, fauna, flora y motivos geológicos interesantes, y sobre todo buena compañía. Sin duda, lo mejor que ofrece Bogotá es su gente y los Cerros Orientales. Volveremos a explorarlos muy pronto.

A la salida de la cueva, todos tenemos las manos negras. 
Para los amantes de los datos, recorrimos unos 9 kilómetros, sin contar la gruta, y alcanzamos una altura máxima de 3.289 metros. Todos los datos y el track se pueden encontrar aqui.




2 comentarios:

  1. Yo quiero conocer esas cuevas, me puede pasar un contacto o las coordenadas o un kmz?

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    1. Hola Gonzalo, los Amigos de la Montaña de Bogotá te pueden ayudar: http://www.amigosdelamontana.org/

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