domingo, 11 de mayo de 2014

Vigía del Fuerte y su Parque Educativo


Barca en el río Atrato. Foto: Jorge Bela
Vigía del Fuerte ha estado en las noticias esta semana. Atrás han quedado los días en que esta zona del río Atrato, el más caudaloso de Colombia, saltaba a los diarios y noticieros por los enfrentamientos entre grupos armados. Esta semana la inauguración de un parque educativo, el primero del departamento, y de una nueva escuela para los indígenas Emberá han sido el motivo de las noticias. Educación frente a los problemas de violencia y exclusión: son los nuevos tiempos en Colombia.

Casa preparadas para las crecidas. Foto: Jorge Bela
Hace un par de semanas tuve la fortuna de conocer Vigía del Fuerte. Fue a penas una visita de unas horas, pero me dejó una fuerte impresión. Llegamos en helicóptero, en un hermosísimo viaje desde Medellín (solo se puede llegar por vía aérea o por el río: 8 horas de navegación desde la costa). Un grupo de periodistas viajamos invitados por la Gobernación de Antioquia para conocer de cerca las obras del parque educativo y de la escuela, financiada por ellos y la Fundación Fraternidad. Todo estaba siendo rematado para su inauguración, que finalmente se produjo esta semana.


Instalaciones del Parque Educativo de Vigía del Fuerte. Foto: Jorge Bela
Ya escribí en otro lugar sobre la idea de los parques educativos, lanzada por el gobernador Fajardo siguiendo el proyecto implementado con éxito en Medellín. Al igual que en la capital, lo que se busca es generar espacios de convivencia con un fuerte carácter formativo. Las instalaciones deportivas, las nuevas tecnologías, las bibliotecas y los espacios para los ensayos forman parte integral de estos proyectos. Vigía del Fuerte compitió con el resto de los municipios del departamento, y logró obtener uno, el primero de todos, al que han llamado Saberes Ancestrales. En el proyecto se contempla que los equipamientos deportivos y educativos sirvan de marco para la transmisión de las tradiciones ancestrales tanto de las comunidades afrodescendientes como de las indígenas. La creación de estos equipamientos supone la mayor inversión pública realizada en la ciudad en todos los tiempos.

Myriam Serna, alcaldesa de Vigía del Fuerte. Foto: Jorge Bela
Durante la visita tuvimos ocasión de conocer a la alcaldesa, Myriam Serna. La fortaleza de esta mujer, que crió a seis hijas antes de dedicarse a la política, es indudable. “Yo no sabía qué poner en la solicitud del parque,” nos dijo, “pero sí supe buscar a la mejor gente de Vigía del Fuerte para que me ayudara. En seguida me di cuenta de que ésta era una oportunidad que no nos podíamos permitir desperdiciar.” Nos acompañó durante toda la visita, con una sonrisa constante en el rostro. Su tenacidad ha sido decisiva  para que se obtuviera la concesión del parque. En Vigía aún queda mucho por hacer: la ciudad carece de agua corriente, alcantarillado, y la central eléctrica –demasiado ruidosa, molesta e instalada en pleno centro de la ciudad – a penas suministra corriente unas horas al día, pero las cosas parecen estar marchando en la buena dirección.

Estudiantes de Vigía del Fuerte. Foto: Jorge Bela
El viaje aéreo desde Medellín es hermoso. Se sobrevuelan ríos y cordilleras, hasta divisar el Atrato y sus incontables meandros que rompen la monotonía de la jungla. En Vigía del Fuerte nos esperaba una banda de música arrancando compases de cumbia entre el calor fluvial. El contraste entre la gran y cosmopolita capital y la pequeña ciudad selvática no puede ser mayor. La belleza del lugar es inmensa. Aunque no es fácil llegar, constituye una visita inolvidable.

Ceremonia de bendición y entrega de regalos. Foto: Jorge Bela
Algún día me gustaría remontar el Atrato desde Turbo, mezclado con los lugareños, para regresar a Vigía del Puerto: sin duda un viaje fascinante. La construcción de los parques ha tenido como consecuencia la apertura de hoteles para los trabajadores llegados de fuera, que ahora quedan listos para viajeros de negocios y para turistas. Un lugar más en Colombia, hermoso y hasta hace muy poco cerrado al mundo exterior, que se abre para los visitantes que busquen lugares excepcionales, apartados de las rutas más trilladas y masificadas.

Espectacular río Atrato desde el aire. Foto: Jorge Bela
Como siempre recuerdo, cuando se exploran zonas recientemente abiertas al turismo es imprescindible contratar guías locales que conozcan bien la zona, y asesorarse muy bien sobre la región que se visita. También, al tratarse de una región tropical, es necesario vacunarse contra algunas enfermedades, por lo que se recomienda consultar al servicio de salud local al menos diez días antes de viajar.

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