viernes, 31 de octubre de 2014

Cementerio Central: irremediablemente unidos, al fin

Cementerio Central, Bogotá. Foto: Jorge Bela
Bogotá es una ciudad en la que reina la desigualdad. Las inmensas distancias y la falta de transporte público fomentan una separación espacial rigurosa. Los barrios mas afluentes y los mas carentes viven con una interacción mínima. La separación física solo se rompe con el trasbordo diario a los centros de trabajo, y en ciertos espacios comerciales. La división entre el “norte” “y el sur,” mas o menos ubicada en torno a la Plaza de Bolívar, pareciera tener una fuerza similar a la misteriosa raya que separa los polos en los más poderosos imanes.
Cementerio Central: foto: Jorge Bela
Sin embargo, hay un lugar en el que los otrora firmemente separados, conviven en paz y felicidad total: el Cementerio Central. Los primeros planes para su construcción se hicieron en las postrimerías de la época virreinal. Con un retraso característico, y que todos los habitantes de Bogotá reconocemos inmediatamente, las obras no comenzaron hasta1832, cuando fueron en gran medida impulsadas tras la prohibición, por parte del mismísimo Simón Bolívar, de los enterramientos en las iglesias. Buenaventura Ahumada Gutiérrez fue el primer bogotano enterrado en la flamante sacramental.
Cementerio Central de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Curiosamente, en sus inicios el cementerio se concibió como un lugar de reposo para los mas pudientes, que no deseaban ser enterrados en el popular cementerio “La Pepita,” junto a personas de cualquier clase social. Esta extraña ambición no fue una idea propia de la alta sociedad bogotana, sino que reflejaba impulsos que se observaron en muchas ciudades del mundo. Aunque hoy la sola idea de separar a los muertos por clases nos parezca rancia, en su momento tuvo mucha fuerza y nos dejó hermosos cementerios, como del de Highgate en Londres, o el de San Isidro en Madrid, cuya visita debería ser incluida en cualquier circuito.
Cementerio Central de Bogotá. Foto: Jorge Bela
Pronto la imparable fuerza de los avatares históricos se impuso sobre los planes iniciales. Las turbulencias en la historia de Colombia a lo largo del siglo XIX se vieron reflejadas en constantes cambios de los responsables del cementerio: la iniciativa privada, la Iglesia, las autoridades municipales…En el Siglo XX el camposanto fue también testigo de primera mano de los sucesos que conmovieron al país. Allí están enterradas, por ejemplo, muchas de las víctimas del “bogotazo.” Aunque en la actualidad es un remanso de paz, las tumbas y mausoleos nos recuerdan a viva voz la dureza de los conflictos políticos que aún perduran fuera de sus muros: líderes de extrema izquierda descansan bajo símbolos que recuerdan su ideología, muy cerca de los mausoleos que albergan los restos de las personas con las que con tanta fiereza combatieron.
Cementerio Central, mausoleo Primera Guerra Mundial. Foto: Jorge Bela
Vale la pena visitar el Cementerio Central. Para los que estén familiarizados con los recovecos históricos de Colombia, las horas pasarán volando mientras reconocen infinidad de nombres que aparecen en los libros. Al tiempo, todos los que hasta allí se acerquen podrán disfrutar de la belleza de los mausoleos, y de las espectaculares vistas del centro de la ciudad y de los cerros de Montserrate y Guadalupe.
Cementerio Central de Bogotá. Foto: Jorge Bela

Cementerio Central de Bogotá. Foto: Jorge Bela

Cementerio Central de Bogotá. Foto: Jorge Bela

Cementerio Central de Bogotá. Foto: Jorge Bela

Cementerio Central de Bogotá. Foto: Jorge Bela

Cementerio Central de Bogotá. Foto: Jorge Bela

Cementerio Central de Bogotá. Foto: Jorge Bela

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