viernes, 17 de octubre de 2014

Palacio Astoreca, Valparaíso: un lugar para soñar

Piano Bar Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
Piano Bar Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
No fueron buenos los primeros años del palacio. Fue construido en los años 20 del siglo pasado por el magnate de la sal Francisco Petrinovic, con el objetivo de aplacar las nostalgias de su esposa británica que no lograba acostumbrase a Chile. El Palacio nunca fue ocupado, la esposa no pudo superar sus saudades y regresó a Inglaterra, y Francisco decidió instalarse mas cerca de sus valiosas minas. El edificio fue finalmente vendido a otra familia de magnates, los Astoreca, una familia de origen vasco que también había hecho una gran fortuna con la sal. Lamentablemente, el palacio no llegó a ser ocupado tampoco por tan ilustres potentados, y languideció con el transcurso del tiempo y tras pasar por las manos de diversos propietarios.
Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
Hace unos años compraron el palacio el matrimonio compuesto por el suizo Vincent Jullierat y la chilena Francisca Joannon, con la intención de reconvertirlo en un pequeño hotel, con “las mejores vistas de Valparaíso.” En 2012 abrió por fin las puertas, tras una profunda remodelación acometida por el arquitecto Mathias Klotz. El antiguo edificio, por fin, ha encontrado su encaje perfecto en Valparaíso, y cumple impecablemente con la función para la que a fin de cuentas fue diseñado: la de despejar las nostalgias de aquellos que atraviesen sus puertas de entrada.
Escalera. Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
La restauración ha sido impecable, y se ha logrado lo mas difícil: cuidar hasta el último detalle. Los muebles, las alfombras, las obras de arte que cuelgan de las paredes, todo ha sido escogido con el máximo cuidado. En el edificio nuevo, perfectamente integrado en el original, se ha ubicado un spa, con una relajante piscina y un baño caliente, en cuyo centro se ubica una estufa de leña que mantiene el agua a una temperatura que casi escalda. Tan a gusto se está en el hotel, que pese a que llevaba años queriendo conocer Valparaíso, tuve que realizar verdaderos esfuerzos para salir de la biblioteca, lugar en el que apetece estar charlando, trabajando, leyendo hasta que se acaben las horas del día. Afortunadamente, en el día de la salida nos permitieron quedarnos hasta bien entrada la tarde, horas que utilicé para disfrutar, en total soledad, la hermosa biblioteca.
Uno de los salones. Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela

En un antiguo salón ahora hay un piano bar, en el que durante las primeras horas de la tarde se agolpa muchos huéspedes que compiten por acompañar al pianista en sus melodías. Por la noche el silencio es total y el descanso perfecto. Un epílogo perfecto para la cena en el restaurante del hotel, innovador, delicioso e impecable, quizá el mejor de los que he visitado este año.
Habitación. Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
Habitación. Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
No se por qué hay tantos palacios que nunca fueron ocupados por quienes los construyeron. En Madrid hay algunos muy conocidos que fueron incluso demolidos sin que ni una sola persona llegara a dormir en ellos. Quizá el impulso emocional que los puso en marcha, los sueños en los que se anclaron los planes iniciales tuvieran mas fuerza que la propia realidad de la obra terminada. Ni los Petrinovic ni los Astoreca llegaron a disfrutar de su hermoso palacio en Valparaíso. Ahora, está a disposición de los viajeros que deseen refugiarse en un remanso de paz, en un lugar en el que su imaginación encuentre la cámara de eco perfecta para rebotar infinitamente de pared en pared, de rincón en rincón, de objeto en objeto.
Spa. Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
Spa. Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
Nota: Los precios del hotel son elevados, de acuerdo con la categoría del mismo. Sin embargo, en la página web del mismo se pueden conseguir ofertas muy razonables, aunque por lo general reservadas a los días entre semana, cuando la ocupación del hotel suele ser menor que los fines de semana.

Salón. Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela

Suite. Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela
Suite. Palacio Astoreca Valparaiso. Foto: Jorge Bela

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