lunes, 28 de enero de 2013

20 de Julio: el Divino Niño



El Divino Niño es un auténtico fenómeno religioso en Bogotá. La pequeña imagen comprada por el padre Juan del Rizzo en 1933, se ha convertido en un intenso foco de devoción. Las autoridades eclesiásticas no le permitieron que la denominara Jesús de Praga, como era su intención, lo que dio origen la identificación de la imagen como el Divino Niño, y de éste con el barrio 20 de Julio, donde el Padre Rizzo ejercía su ministerio. Muy pronto se extendió la devoción hacia la imagen por todo Bogotá, lo que levó a la construcción de un primer templo que pronto se quedó pequeño, y en los años ochenta se construyó el santuario actual, al que en la actualidad acuden más de cien mil personas cada domingo del año.

Patio cubierto, adyacente al templo del Divino Niño
Patio cubierto, adyacente al templo del Divino Niño. Foto: Jorge Bela

Ayer estuvimos visitando el 20 de julio, bajo un sol espléndido: las altas temperaturas, insólitas en Bogotá, hacían pensar que estábamos en julio en Madrid. El inmenso santuario estaba abarrotado por fieles que seguían atentamente la misa. La energía del sacerdote en su sermón, y la activa y atenta participación de los feligreses contrastaba con la rutina que se percibe en muchas celebraciones litúrgicas en España. Fuera del santuario había miles de personas paseando, enredadas en un mercadillo laberíntico, comiendo en los numerosos restaurantes típicos (algunos de ellos solo abren los domingos), o dirigiéndose al espectacular mercado, completamente abierto el domingo, y sobre el que escribiré mañana.

Templo del Divino Niño, Bogotá
Templo del Divino Niño, Bogotá. Foto: Jorge Bela
No es muy habitual que los turistas visiten el sur de Bogotá. Para aquellos que deseen hacerlo, creo que la visita al 20 de Julio en domingo es la ocasión perfecta. Los que tengan fé sin duda encontrarán en la misa de este santuario un recuerdo imborrable, pero los que no la tengan podrán disfrutar de la intensidad de la vida cotidiana de esta ciudad inmensa, llena de gente amable y sonriente, en una atmósfera festiva y popular. Yo lo pasé genial ayer, en compañía de buenos amigos y bajo el sol radiante en el 20 de julio.

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