miércoles, 11 de febrero de 2015

Anandá y su restaurante Carmen

Aljibe del Anandá. Foto: Jorge Bela
La que fue casa del constructor de las murallas de Cartagena, esconde hoy uno de los mejores hoteles de Cartagena: Anandá. La casa fue totalmente remodelada en 2008, y los decoradores decidieron combinar toques orientales con la arquitectura colonial española. Hacía tiempo que quería conocer el hotel, pero en mi último viaje a la heroica no pudo ser: no quedaba ni una habitación disponible (solo tiene 25, la mayoría suites). El Festival Hay, al que yo asistía, y los coletazos de la temporada alta hicieron imposible cumplir el sueño esta vez.
Jaime Galindo, el chef en su cocina abierta. Foto: Jorge Bela
Sin embargo, no me quedé con las ganas de conocer al menos una parte de Anandá, pues estuve cenando en su restaurante: Carmen, que abrió sus puertas el año pasado, siguiendo la estela de éxito que obtuvo el restaurante homónimo de Medellín. Sus mesas ocupan el patio central, incluso en una tarima de madera construida sobre el antiguo aljibe, y un salón interior. También es posible reservar algunas mesas en la terraza del edificio, pero yo no alcancé a verlas.
Increíble terraza para cenar. Foto: Anandá.
En cartagena las fachadas de las casas no dan una idea exacta ni del tamaño ni del atractivo de los interiores. Esto es probablemente la consecuencia de una tradición que viene ya desde la arquitectura romana, y que dictamina que las casas estén volcadas hacia dentro. Los balcones del segundo piso del Anandá son muy bonitos, y las ventanas del primero están protegidas con las características rejas de madera, pero al atravesar el zaguán uno tiene la sensación de entrar en un mundo inesperado, en el que sorprende la escala de las perspectivas y la altura de los techos. Aunque la calle del Cuartel no es de las mas ruidosas de Cartagena, la tranquilidad en el interior es absoluta.
Zaguán del Hotel Anandá. Foto: Jorge bela
Nosotros cenamos en el patio central, junto a la tarima del aljibe. Fuimos rápidamente atendidos, y casi antes de que llegaran las bebidas nos  llegó un delicioso aperitivo cortesía del chef. La carta es sumamente interesante, con preparaciones que combinan la influencia de varias cocinas, incluyendo la colombiana. Decidimos compartir una entrada, y de plato principal yo escogí el “pargo platero,” que en la carta se describe como “sellado con una costra de piña fermentada & cachaça, salsa de curry amarillo, ñame costeño, banano en tempura negra, chimichurri de lychee, cilantro.” No se si ya les apetece…pero les aseguro que si llegan a probarlo no les decepcionará. A mi me pareció uno de los mejores platos que he probado en mi vida, y entre los 3 mejores de Colombia. De postre pedí el helado de chocolate, descrito como “tierra de chocolate, salsa de chocolate blanco, miel de cardamomo, y monedas de maracuyá.” Absolutamente soberbio.

Pargo platero: la foto no hace justicia, simplemente extraordinario.
El ambiente es tranquilo y relajado: se ve que los comensales no tienen prisa por cenar y marcharse. A ello ayuda el que en la carta de vinos hay algunas referencias interesantes a muy buen precio (también las hay considerablemente más caras). Cuando finalmente salimos, aún  quedaban muchas personas charlando animadamente, disfrutando de las brisas que ya se levantaban por el patio. Antes de salir tuve la oportunidad de conversar con el chef de cuisine Jaime Galindo (su hermano Jonatan es el sous chef), que nos atendió con extraordinaria amabilidad. Sin duda, Carmen será un lugar de parada obligatoria en un futuro regreso a Cartagena. Con un poco de suerte, en esa ocasión Anandá será también mi hotel.
Helado de postre: insuperable. Foto: Jorge Bela
NOTA: Quiero agradecer a Hoteles Cosmos la invitación a esta velada absolutamente extraordinaria. Para el futuro, ¡cuenten conmigo como cliente!

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