domingo, 16 de noviembre de 2014

Sady González: fotógrafo de Bogotá

Foto: Sady González
Cuando veo las extraordinarias fotografías que Sady González tomó en Bogotá en abril de 1948, experimento algo muy parecido a lo que siento al ver la película de los últimos minutos de Kennedy en Dallas. Aunque sé que la inmensa tragedia es inminente e inevitable, al igual que un copiloto a veces usa piernas y brazos como si pudiera controlar el coche en peligro, en mi cabeza nace la esperanza de que esta vez las cosas serán diferentes, de que Kennedy llegará feliz a su destino, de que en Bogotá Eliécer Gaitán concluirá su fiero discurso en paz, y los bogotanos se dispersarán entre las calles y los cafés del centro capitalino, rumbo a sus casas. Obviamente, nada de esto sucede, y la obra de Sady González permanece como el documento imprescindible en el que se registra el comienzo de un terremoto de violencia y destrucción que aún hoy, 6 décadas mas tarde, sigue reverberando en Colombia.
Bogotazo. Foto: Sady González
Sady puso cara y dimensión humana al Bogotazo, uno de los episodios mas importantes de la historia del siglo XX. Sin sus fotografías, no sería posible entender esos eventos de la forma en la que los entendemos ahora. Su visión pausada es imprescindible para todo aquel que tenga un mínimo interés por este país.  Y no hay mejor oportunidad para hacerlo que visitar la excelente exposición que ha organizado el Banco de la República, y que se podrá visitar en la Biblioteca Luis Ángel Arango hasta l 15 de enero: nadie debería perdérsela.
Bogotazo. Foto: Sady González
Además de las impresionantes fotografías del Bogotazo, Sady retrató múltiples aspectos de la vida capitalina, desde los años 30 hasta su muerte en los años 70. (En la exposición se muestran fotos de los años 30, 40, y 50). Damas de la alta sociedad, disfrutando de un agradable y sofisticado día festivo en el hipódromo, comparten paredes con campesinos y trabajadores que posan orgullosamente ante las cámaras. En otras imágenes vemos patrullas de civiles armados, en búsqueda de delincuentes a los que arrestar. En ocasiones la ciudad es perfectamente reconocible, en otras a penas lo es, y no podemos sino mirar con nostalgia ciertas zonas que hoy han perdido su elegancia y su belleza. En  una de mis favoritas, vemos una calle perfectamente reconocible, con una inundación perfectamente reconocible, pero con un automóvil estrafalario circulando por ella, recordándonos de forma estridente el tiempo transcurrido. En muchas de las fotos aparecen los Cerros Orientales, el punto de referencia clave de la ciudad, cuya presencia hoy en día se ha difuminado con la profusión de edificios desproporcionados,
Bogotá años 50. Foto: Sady González
Pero lo que mas me gusta de Sady son sus retratos colectivos. Han cambiado las vestimentas, y la expresión de dureza ha desaparecido de muchos de los rostros hoy en día cotidianos en Bogotá. Aún así, las personas retratadas son perfectamente reconocibles, nos cruzamos con ellas cada jornada en nuestro deambular urbano. En las fotografías, desde el pasado nos miran con fijeza, y parecen advertirnos de un peligro inminente del que no somos plenamente conscientes. Debemos devolverles la mirada, intentar comprender el mensaje que nos envían, reconocer que la capital de Colombia les pertenece a ellos por igual que a nosotros.
Estudiantes bogotanos en la exposición. Foto: Jorge Bela
En el vestíbulo de entrada a la exposición se ha instalado una de estas fotografías grupales, muy ampliada, y en la que se ha recortado el rostro de un hombre y una mujer. Cuando llegué vi como algunos jóvenes estudiantes se divertían tomando instantáneas,  con sus rostros fundiéndose entre el blanco y negro de la instalación. El contraste entre la mirada fija y dura de los modelos originales de Sady, y el descuido sonriente de los jóvenes bogotanos jugando con la foto, hizo que me diera cuenta de que a fin de cuentas sí podemos hacer algo para cambiar la historia:  todavía estamos a tiempo de conseguir que los bogotazos jamás vuelvan a suceder, que la violencia política desaparezca definitivamente del horizonte de Colombia. De nosotros depende.
Primera imagen del fotógrafo que se conserva.




1 comentario:

  1. Tiene buenísima pinta. Podría viajar a Madrid aprovechando que Colombia es el invitado de Arco este año. O mejor una colectiva de los fotoperiodistas que contribuyeron a la histora gráfica de Colombia en general y el Bogotazo y en particular: Luis Benito Ramos, LeoMatiz Espinoza, Manuel H Rodríguez, Carlos Caicedo y Luis Gaitán. Que no sea todo narcotráfico y Pablo Escobar de nuevo a la carga con Benicio del Toro…

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