lunes, 10 de noviembre de 2014

Chingaza - San Juanito: una travesía para soñar


Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
Laguna de Chingaza. Foto: Jorge Bela
No tiene mucho sentido, por mas entusiasmo que nos haya despertado, decir que ésta o aquélla caminata son las mas hermosas de las recorridas hasta el momento. Pero una cosa sí puedo decir sin titubear: no conozco caminata mas hermosa que la travesía de la Laguna de Chingaza, en pleno páramo cundinamarqués, hacia San Juanito, a medio camino en el descenso a los Llanos Orientales. Llevaba varios años deseando hacerla. No en vano Chingaza fue el primer páramo que conocí, al poco tiempo de llegar a Colombia, y ya entonces se clavó en mi imaginación poder rebasarlo y descender hacia el Meta. A principios de éste año puede recorrer el camino desde San Juanito hasta el páramo, pero me faltaba el tramo que une la laguna con el pueblo. Se trata de un camino cuyo acceso está estrictamente prohibido por Parques Nacionales Naturales: en juego está la extremada fragilidad de su ecosistema.
Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
Ascendiendo hacia la Leguna del Medio. Foto: Jorge Bela
Finalmente, la semana pasada lo pude conseguir. Carlos Avellaneda me pidió que formara parte del equipo de apoyo de una expedición que iba a recorrer justo este camino. Contaba con todos los permisos de PNN, pues están en proceso de estudio de la posibilidad de abrir, de forma controlada y restringida, el camino a pequeños grupos. No lo dudé ni un solo minuto. Ésta no es la mejor época para recorrer los páramos, pues es la mas lluviosa del año, pero la oportunidad no se podía dejar escapar.
Laguna del medio. Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
Laguna del Medio. Foto: Jorge Bela
Partimos de la Laguna de Chingaza, tomando el camino que se adentra en el páramo, a la izquierda de la laguna, y que ya había recorrido en mi primera caminata sobre la zona. El grupo, a parte del equipo de Caminantes del Retorno, estaba formado por periodistas alemanes y por integrantes de Paramo, una empresa inglesa de ropa impermeable que tiene sus fábricas en Colombia, donde desempeña también una importante actividad de responsabilidad social. También nos acompañaban representantes de PNN. Miller, el guía de San Juanito a quien ya tuve ocasión de conocer en la caminata anterior por la zona, saltaba de roca en roca pendiente de todos.
Lagunillas en el Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
La fuerte ascensión se volvió mas suave poco antes de alcanzar la primera laguna, conocida como Laguna de en Medio. Desde allí se observaba perfectamente el antiguo circo glaciar, cuyo hielo ha dejado paso a incontables lagunas. Pero no podíamos detenernos demasiado, la travesía es larga y no convenía llegar de noche a nuestro lugar de destino: un refugio mantenido por los agentes del Acueducto (recordemos que en esta zona se capta la gran mayoría del agua que bebemos en Bogotá).
Vistas del Cañon del Guaitiquía desde el Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
Vistas del Cañon del Guaitiquía desde el Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
Una vez rebasada la línea de las montañas, que en muchos tramos coincide con la frontera entre Cundinamarca y el Meta, comenzó el suave descenso. El espectáculo no había hecho nada mas que empezar, y las lagunas y cascadas se sucedían. En algunos tramos la belleza del paisaje paramuno es tan intensa que llega a emocionar. El clima nos acompañó, aunque súbitos chaparrones ilustraban perfectamente la genialidad de llamar Páramo a una línea de ropa impermeable, que yo observaba con envidia. Al atardecer el descenso se hizo mas pronunciado, y las nubes se agolparon en los valles: nos sentíamos como pilotos buscando un lugar de aterrizaje. Llegamos al refugio de noche cerrada.
Refugio del Acueducto. l Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
Refugio del Acueducto. l Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
La segunda jornada continuamos el descenso hacia San Juanito. Son horas y horas de bajada por un camino sumamente empinado, y con piedras resbaladizas. Las caídas eran frecuentes. El barro y los charcos, cuidadosamente evitados al principio, eran ya por entonces olímpicamente ignorados: las botas y los calcetines llegaron negruzcos y empapados. Finalmente llegamos a nuestro destino, donde nos esperaba una opípara cena y un par de polas entre amigos.

No es fácil cumplir sueños largamente acariciados, y esta caminata, por tanto tiempo anhelada, no solo no me decepcionó, sino que me resultó mas hermosa aún de lo que esperaba. Ojalá en PNNs consigan encontrar la fórmula para abrirla a un público mas amplio
Con Miller en San Juanito
Con Miller en San Juanito. Foto: Yamila Fakhour

NOTA: Este camino está cerrado, por el momento, a los visitantes. Es imprescindible obtener permiso previo de Parques Nacionales de Colombia. La caminata fue organizada por Caminantes del Retorno, en coordinación con Paramo. En las caminatas por la zona de San Juanito es imprescindible contar con el apoyo de un guía local, como Miller.

Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela

Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela

Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela
Páramo de Chingaza. Foto: Jorge Bela

Yamila rumbo al Meta. Foto: Jorge Bela

Camino prohbidio. Foto: Jorge Bela









Un descanso en el camino, con Carlos, Miller y Fernando



Con Yamila, escurriendo el agua de los calcetines, para poder ponérnoslos otra vez.


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