lunes, 25 de marzo de 2013

Frida Kahlo, Diego Rivera y Juan O'Gorman, unidos por mas que una fila de cactus

Casa O'Gorman. Foto: Jorge Bela

Las casas estudio de Frida Kahlo y Diego Rivera son un foco constante de peregrinación desde que sus herederos las donaron al estado, y fueron restauradas y abiertas al público a comienzos de los 80. La obra y la vida de Frida y Diego (es, en realidad, imposible separar ambas) ejercen una fascinación que el tiempo no solo no atenúa, sino que acrecienta. Desde la semana pasada, el pequeño e impecable museo que forman sus casas se ha visto considerablemente aumentado con una tercera casa, la del arquitecto Juan O’Gorman, quién fue en realidad autor del proyecto de las tres casas-estudio.
Casas-estudio de Diego y Frida. Foto: Jorge Bela
O’Gorman es mucho menos conocido, fuera de los círculos especializados, que sus vecinos, pero su obra tiene una importancia crucial en la historia y en la mitología de la arquitectura mexicana. Fue el introductor del funcionalismo, una derivación de la arquitectura moderna en la línea de Le Corbusier, a diferencia del maestro francés, suprimió todos los elementos que no tuvieran una función clara. Sin elemento ornamental alguno,  diseñó la casa familiar en 1.929. En 1.931 diseñó las vecinas casas-estudios de Frida y Diego, siguiendo los mismos principios: elementos diáfanos, escaleras de hormigón helicoidales, ladrillos vistos, pilotes ligeros: un máximo de austeridad y de contención del gasto.
Las tres casas diseñadas por O'Gorman. Foto: Jorge Bela
Sin embargo, como suele suceder con los genios, O’Gorman no dejó de dar sorpresas. A lo largo de los años 30 se fue desencantando con la arquitectura moderna, y por como los constructores estaban utilizando sus principios en detrimento de la calidad de vida de los mas desfavorecidos. Su estilo sufrió una transformación radical, primero hacia el kitsch (estudio de Diego Rivera), y finalmente hacia un estilo muy personal que algunos han denominado “intimismo surrealista,” plasmado con toda su fuerza en el inmenso mural de 4.000 metros cuadrados que adorna los diez pisos biblioteca de la Universidad Nacional de México. Su casa en el Pedregal, hoy lamentablemente destruída, combinaba los motivos mitológicos aztecas con elementos inspirados en Gaudí y Chagall (para quien diseñó un descomunal monumento nunca construido) con la aspiración orgánica de la arquitectura de F. Lloyd Wright (uno de los salones de la casa estaba integrado en una gruta volcánica.
Casa-estudio de Diego Rivera. Foto: Jorge Bela
O’Gorman fue gran amigo de Diego y Frida, sobre todo de la segunda, y sufrió una gran depresión tras su muerte. Es innegable que se produjo una gran influencia mutua entre ellos, en sus cambiantes ideologías, en sus intereses, en sus biografías. Su casa familiar sufrió varias modificaciones, hasta quedar irreconocible. Ahora ha sido completamente restaurada y devuelta a su austero esplendor original, abierta al público el viernes pasado. El dialogo que entabla con las casa de Frida y Diego es fascinante. Las verjas exteriores, hechas a base de cactus, ya indican que estamos ante un espacio singular, cuidado con extremado cariño por sus actuales propietarios. La exposición sobre O’Gorman que se ha montado en la casa de Frida justifica por si misma una visita.
Detalle de la casa estudio de Frida Kahlo. Foto: Jorge Bela
O’Gorman se suicidó en 1.982, atenazado por la depresión. Aunque el dijo en alguna ocasión que no le importaba, muchas de sus obras clave habían sido destruidas. Sin duda se sentiría feliz de ver como su casa familiar, hermosa en su simplicidad, puede ser ahora admirada y juzgada tal y como él la concibió.

Biblioteca de la UNAM. Foto de Jorge Bela

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