martes, 5 de marzo de 2013

Levantando el telón en Gaira: música y comida

La música: el centro de atención en Gaira. Foto: Jorge Bela

Ubicados sobre el escenario, unos inmensos altavoces Adamson, únicos en Colombia, son prueba irrefutable: la música quiere ser el principal foco de atención en Gaira.  Atrás quedan los días en los que Carlos y Guille Vives empezaron su carrera musical, interpretando a lo largo de prolongadas sobremesas junto a las chimeneas bogotanas, en las casas de sus amigos.  Aunque frecuentemente siguen cantando en su local, ahora ya no lo hacen solos: unos 60 artistas les acompañan. A Los Cumbieros, formación de 13 músicos, y el Ensamble Gairero, se unen a actores, y un importante equipo de producción y de vestuario. Los instrumentos tradicionales comparten protagonismo con guitarras eléctricas y batería.
La música empieza con aperitivos. Foto: Jorge Bela
Como un resorte, Nicolás se levanta una vez más. Dice algo que no alcanzo a entender, y sale disparado, con Toya, Marcela, Jose Luis y Arturo detrás de él. Dejo la libreta como puedo sobre la mesa, y emprendo la persecución. “Mirad,” nos dice, “empieza la música en vivo.” Por las escaleras bajaba el acordeonista, tocando en solitario. “Son los aperitivos musicales, nuestra forma de llamar la atención sobre la música.” Después del acordeón, un clarinetista recorre el local, pidiendo amablemente silencio. Un actor llama la atención de los espectadores con humor, y se ubica en el escenario: al levantarse la cortina, los altavoces Adelson empiezan a funcionar a plena capacidad, entregando de forma impecable la música.

Camerino de Carlos Vives en Gaira. Foto: Jorge Bela
Nicolás nos explicó que a lo largo de la noche hay tres tandas musicales. Tras los aperitivos, en la primera se interpretan temas de cantantes colombianos y del mundo.  En la segunda tanda Los Cumbieros (o el Ensamble Gairero los lunes y martes), interpretan cumbias, vallenatos, porros y fandangos. La tercera tanda tiene un sonido mas electrónico, pero ahí depende mucho de cómo vaya la noche, del ambiente, del público.  Dos martes al mes se reservan para bandas locales.
Picadita en Gaira. Foto: Gaira.
Una vez terminado el recorrido por todas las dependencias, Nicolás se despide. Ha llegado el momento de disfrutar del resto del espectáculo musical, y de la ansiada comida. Antes de marcharse nos explica que la carta refleja dos impulsos: el de la comida de casa de siempre, y el de la nueva cocina colombiana. “Intentamos conseguir la patrimonalización de la comida tradicional, que no se debe confundir con la típica.”  Dicho y hecho, probamos las mejores caramiñolas, arepas de huevo, papas criollas y muchas otras cosas. No hay una influencia concreta, sino recetas del Valle del Cauca, del Caribe, del Pacífico, pero todo en un punto perfecto.



Si quieren verme de rumba en algún lugar de Bogotá, a mi solo me busquen en Gaira. ¡Y no se olviden de hacer la reserva con dos mese de anticipación!!!!!!

(La primera parte de este reportaje se puede leer aqui.)



Mesa de sonido. Gaira. Foto: Jorge Bela

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