martes, 19 de marzo de 2013

Retrato Femenino

Retrato Femenino de Epifanio Garay
La semana pasada estuve en el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, que está celebrando su 50 cumpleaños con una gran exposición en la que se pueden ver obras de su colección antes nunca expuestas (mañana escribiré sobre su historia, y sobre la constante lucha que la supervivencia del museo ha exigido desde su creación). Una de las salas está dedicada a los pintores del siglo XIX, tiempos en los que el academicismo era el estilo dominante en Colombia, en parte debido a la influencia de la recién inaugurada Escuela Nacional de Bellas Artes. Por aquel entonces Epifanio Garay (1849-1903) era considerado el mejor retratista del país, y tanto las damas como los próceres de la joven república se peleaban por ser retratados por él.

Sin embargo, no parece que el retrato que se puede ver en el MAMBo, y que simplemente se titula “Retrato Femenino,” despertara el entusiasmo de quién lo encargó. Se trata de una mujer de rasgos físicos sorprendentes, y al verlo me acordé de inmediato de los retratos que Goya hizo de la familia de Carlos IV un siglo antes. La familia real aparece tan desfavorecida, que aún hoy asombra que el monarca no solo no ordenara la inmediata ejecución del pintor, sino que al parecer quedó satisfecho y le siguió encargando nuevos cuadros.

Boceto de la Infanta María Josefa, hecho por Goya para el Retrato de la Familia de Carlos IV
El hecho de que la dama del retrato de Garay haya quedado sin identificar nos hace pensar que no quedó contenta con el mismo. Por la riqueza del vestuario sabemos que era una dama acomodada, y el pelo ya blanco acentúa su edad. Sus ojos azules proyectan al tiempo tristeza y restos de alegría truncada. El gesto en sus labios es sin embargo firme, aunque pareciera que intentan apuntar una casi imperceptible sonrisa. Ninguna mujer colombiana aceptaría ser retratada hoy en día con nada que se pudiera asemejar al bigote que dibujó Garay.

El cuadro fue pintado en 1.895, un año después de su regreso a Bogotá tras una prolongada estancia en Cartagena. Y es que Garay tuvo una biografía fascinante, que incluyó giras con compañías de zarzuela (además de pintor era un formidable bajo de ópera), estudios de canto en Nueva York y de pintura en París, un intento de ganarse la vida con la agricultura, e incluso sonadas disputas con pintores liberales (él era regeneracionista).  En 1.899, a penas cuatro años mas tarde, pintó La Mujer del Levita, cuyo desnudo femenino causó un gran escándalo entre la buena sociedad del momento (hoy se puede contemplar en el Museo Nacional).

La Mujer del Levita, de Epifanio Garay
Son muchas las razones para visitar el MAMBo en este redondo aniversario, pero si se acercan hasta allí buscando otras obras, no se olviden de detenerse ante el Retrato Femenino de Garay, y de reflexionar, al menos por un momento, sobre el significado de esta enigmática Mona Lisa de la sabana, sobre lo que, con la perspectiva de un siglo largo, nos une y nos separa de ella.


1 comentario:

  1. Basado en este artículo, lanzo la hipótesis de que el cuadro al que se refiere este Blog, puede no haber sido pintado por la persona a quién se le atribuye. Epifanio Garay. El autor de los textos anexos es el médico Fernando Sanchez Torres, tal vez uno de los más brillantes rectores que tuvo nuestra U. Nacional en la segunda mitad del siglo pasado. Enrique Uribe Botero enrique@cable.net.co

    https://www.dropbox.com/sh/3xv33wtk5uraqsf/uQv8DR68lU?n=30959035

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