miércoles, 21 de noviembre de 2012

¡Colombia a todo gas!

Surtidor de gas. Foto: Jorge Bela
Uno de los secretos mejor guardados por los taxistas de Bogotá es que una gran cantidad de los Chevrolet amarillos que conducen están impulsados por gas natural. Para el ojo no atento, este hecho pasa completamente desapercibido, pero una vez que se conoce el secreto, la evidencia está por todas partes: los surtidores de gas comprimido en muchas gasolineras (o bombas, como se conocen en Colombia), el adhesivo que debe figurar en el parabrisas (garantía de que la instalación se hizo legalmente), y el pequeño dispositivo al alcance de los conductores y que permite alternar entre las fuentes de energía—gas natural o gasolina—según sea necesario.

Chip que garantiza que el coche ha sido inspeccionado. Foto:Jorge Bela
Las ventajas son obvias: el gas natural es abundante y barato (los mayores yacimientos del país están en la Guajira y los Llanos Orientales, y existe una amplia red de gaseoductos de distribución) Además, a penas contamina, y el motor se resiente mucho menos. Un taxista me dijo que  un día rodando con gas le sale un 60% más barato que con gasolina. Los motores diesel no se pueden adaptar, lo que es una verdadera pena considerando la contaminación que sueltan las terroríficas chimeneas de las busetas.

Entre las desventajas está que el cilindro de gas ocupa bastante espacio, normalmente del maletero, y que no todas las estaciones tienen surtidores de gas, por lo que se hace necesario planificar los viajes con cierto cuidado. Si el gas se acaba, no hay mayor problema: se pulsa un botón y el coche pasa a andar con gasolina. Con gas la potencia es algo menor, y en cuestas pronunciadas hay taxistas que hacen el cambio. Yo hice un viaje en un Jeep y pude comprobar como el enorme cilindro se calentaba al llenarlo (fruto de la compresión) y se iba enfriando con la marcha (fruto de la lenta descompresión). El gas utilizado es metano, a diferencia del usado en las cocinas, que es una mezcla que también incluye butano, propano y otros gases. Ya hay casi 400.000 coches a gas en Colombia, y más de 650 estaciones de suministro.


Colocación de la válvula. Foto:Jorge Bela 
Ahora ya lo saben, y pueden respirar tranquilos: los taxis, al menos, no contribuyen a la contaminación en Bogotá. Además, un chip, que es revisado antes de cada recarga, garantiza que el coche está al día en sus revisiones de seguridad. Ahora, si alguien pudiera implementar una solución para las busetas, tanto mejor nos iría...

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