lunes, 18 de junio de 2012

Bienpueda, Salento.


Salento, capital del departamento del Quindío, ha logrado sobreponerse al terremoto que hace unos años causó graves daños en toda la región, y que afectó seriamente a la torre de su iglesia. Con pintorescos caserones paisas, un clima muy suave (está a 1.900 metros) y su proximidad al Valle de Cócora, se encuentra en una posición envidiable para recibir la creciente riada de turistas que desean conocer la zona cafetera. A todo estoy hay que añadir un nombre  de resonancia mediterránea.
Salento. Foto: Jorge Bela
Llegamos a nuestro hostal, el muy recomendable Ciudad deSegobre (de nuevo la conexión meditarránea), y su propietario rápidamente nos dio toda la información necesaria para visitar ese mismo día a una plantación de café, y también para la caminata del día siguiente por el Cocora. Las ventanas del hostal, siguiendo la tradición local, no tienen cristales: tan solo contraventanas que se pueden cerrar por módulos si llueve o al caer la noche.
Salento. Foto: Fernando Conchello
Dejamos las mochilas y nos dirigimos hacia la plantación, a unos cinco kilómetros del pueblo. Desde el camino se puede ver el Quindío precipitándose valle abajo, e interminables plantaciones de café en las laderas. El agradable paseo se vio amenizado por un enorme loro multicolor que descansaba en un árbol, pero que no quiso posar el tiempo suficiente para sacar las cámaras de fotos. En la  finca cafetera nos dieron un tour que incluía todo el proceso, desde la planta hasta el torrefactado. Nuestro guía portaba un machete que usó en un par de ocasiones para cortar muestras de plantas .
Salento. Foto: Fernando Conchello
Por la noche iniciamos el habitual periplo de búsqueda de un lugar para cenar, y en el proceso decidimos entrar en una tiendita de artesanías. Fue allí donde escuche por primera vez la que es mi expresión favorita en Colombia: “bien pueda.” Al abrir la puerta y poner un pié en el recinto, la salentina que atendía lo dijo, de tal forma que parecía una sola palabra. Yo, que no entendí, hice una mueca, a lo que la salentina añadió: “bienpueda, siga:” estaba claro, bienpueda es algo asó como “adelante.” En Bogotá no se escucha frecuentemente, pero cada vez que lo oigo, disfruto. Es una palabra amistosa donde las haya, quizá sintetice mejor que ninguna otra la hospitalidad colombiana.
Salento. Foto: Fernando Conchello
Después de la cena tomamos una cerveza en un bar de la plaza. En la entrada unos jóvenes charlaban animadamente. Al fondo, en la barra, un tipo serio, de bigote blanco, ruana, y cara de no bromear nunca, dialogaba con su botella de Néctar. Una pareja conversaba en una mesa. Nos sentamos en la barra, y el camarero nos explicó que viene de Armenia de jueves a sábado, a poner música. De pronto, el tipo serio pidió al camarero que llevara una cerveza a la pareja sentada en la mesa, quienes la aceptaron sin ni siquiera levantar la mirada. Por los altavoces sonaba a todo volumen “Mi único amigo.” El camarero nos dio una lección magistral sobre el vallenato.

Bienpueda, Salento.

2 comentarios:

  1. Hola Jorge, una vez más sacaste una sonrisa de mi cara :)

    "Siga bien pueda" es tal vez la expresión colombiana que más repite mi esposo :) :)

    En cuanto a Salento, es un pueblo que atrapa, encantador, acogedor. Nosotros estuvimos de pasada una tarde pero me gustaría hacer como tu, hacer noche y conocer un poco más su entorno y sus gentes... me queda tanto por conocer de mi Colombia del alma...

    Un saludo y gracias una vez más por mostrar Colombia al mundo.

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