jueves, 10 de julio de 2014

Colombia prohibida: destinos a donde no se puede -- o no se debe -- ir (3)

(La entrada anterior a este post se puede leer aqui)
Sierra Nevada de Santa Marta desde la Sierra del Perijá, Colombia. Foto: Jorge Bela
4. PNN Catatumbo Bari y la Sierra del Perijá

¿Por qué es extraordinariamente tentador visitar esta reserva natural ubicada en el Norte de Santander? Basta leer la descripción de la página oficial del parque para que se despierte de forma inmediata el interés: “Es un jardín silvestre donde abundan orquídeas, bromelias, bejucos y heliconias de flores exóticas y colores brillantes.” A lo que hay que añadir árboles de 60 metros, y un 78% del área total cubierta por bosques que varían según el piso térmico. La etnia Bari, conformada por 23 comunidades, habita el parque que ha adoptado su nombre.

Lamentablemente, el parque está totalmente cerrado a las visitas de turistas. Su cercanía a la frontera venezolana, y su orografía sumamente escarpada, lo convierten en un escenario habitual de las escaramuzas de los grupos armados. El año pasado el ELN secuestro a dos alemanes que decidieron arriesgarse. Finalmente, tras 125 días, fueron liberados, pero solo después de intensas negociaciones y de una fuerte tensión internacional. No solo ellos con su cautiverio, sino todas las personas que tuvieron que involucrarse en su liberación, pagaron las consecuencias de su imprudencia
Sierra del Perijá desde Urumita. Foto: Jorge Bela
La adyacente Sierra del Perijá puede llegar a convertirse en una alternativa viable. Algunos municipios de la zona están intentando convertirse en centros turísticos. Tal es el caso de Urumita, que promueve una ruta de ascenso hasta el páramo, ya muy cerca de la frontera de Colombia con Venezuela (la sierra se extiende hasta el desierto de la Guajira, al norte del país). Sin embargo la incertidumbre que rodea a las conversaciones de paz entre el Gobierno colombiano y los grupos armados hacen totalmente desaconsejable la visita a estas hermosísimas tierras. Tan solo en circunstancias muy concretas, siempre con guías locales de confianza, y tras consultar a las autoridades y solicitar los permisos necesarios, se podría considerar la posibilidad de adentrarse por las zonas mas seguras del Perijá.
Sendero junto a la Quebrada de la Vieja, Bogotá. Foto: Jorge Bela
5. Los Cerros Orientales de Bogotá

Otra selección que seguramente causará sorpresa. Desde mi departamento tengo una muy buena vista hacia los cerros, y cada día, sin importar los años ya transcurridos desde que vivo en Bogotá, me siguen impresionando de igual forma. Junto a lo que queda de la sabana, constituyen el mayor tesoro de Bogotá. Y, a pesar de lo prominentes que son, de lo visibles casi desde cualquier lugar de la capital de Colombia, se mantienen ocultos al imaginario colectivo. Sin duda ninguna podrían ser el más espectacular parque urbano del mundo, si no fuera porque en sus faldas se extiende de un problema endémico en las grandes ciudades de América Latina: la delincuencia común.  Los bogotanos aprendieron, a fuerza de duras lecciones, a mantenerse al margen de los cerros, entre la desidia de las autoridades.
Arco iris sobre los Cerros Orientales. Foto: Jorge Bela
Sin embargo, gracias a la acción tenaz de un grupo de ciudadanos, ahora englobados bajo las siglas de Amigos de la Montaña, se han ido abriendo vías, todavía demasiado pequeñas en unos cerros inmensos. La más conocida es la Quebrada de la Vieja, que asciende junto al río del mismo nombre hacia un lugar, con una vista espectacular de Bogotá,  donde hay una imagen de la Virgen y un crucifijo. El camino está abierto a diario desde las 6 de la mañana hasta las 10, momento en que el Acueducto de Bogotá, propietaria de los terrenos, cierra la puerta. Hay numerosos grupos que organizan caminatas por otros lugares igualmente espectaculares, muchas de ellas con protección policial. Los Amigos de la Montaña son el mejor punto de partida para obtener la información necesaria para comenzar a caminar los Cerros Orientales con seguridad.
Bogotá desde los Cerros. Foto: Jorge Bela
Andrés Plazas, líder de Amigos de la Montaña, lo tiene claro: hay que recuperar los Cerros para los ciudadanos, conseguir que venzan sus miedos y los disfruten como parte integral de la ciudad. Sin embargo, también tienen claro que esto se debe hacer con respeto al enorme valor ecológico de las montañas, por eso se oponen también a eventos masivos que pueden generar daños a la naturaleza. Poco a poco, este lugar mágico que se alza de norte a sur sobre Bogotá se está abriendo para el disfrute de los habitantes de la capital de Colombia.

Mañana publicaré una nueva entrada de esta serie.

La primera parte de esta serie se puede leer aquí.
La segunda parte de esta serie se puede leer aquí.


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