jueves, 10 de mayo de 2012

¡Qué berraquera! los nevados de El Cocuy

Si algo caracteriza a Colombia, son sus montañas. Quien la imagine como una sucesión de puertos tropicales y junglas trufadas de pájaros exóticos, se equivoca completamente: las montañas son la ortografía y la gramática del país. Los ríos gigantescos que lo cruzan solo son posibles porque nacen y transcurren entre descomunales cordilleras. Las junglas más espesas, como la que rodea a la Ciudad Perdida, descansan a la sombra de picos permanentemente nevados. Ciudades como Cartagena, Barranquilla o Santa Marta, no serían lo que son si no estuvieran estrechamente vinculadas con sus parientes ubicadas a miles de metros de altitud. Y esta vinculación no es reciente: ya desde tiempos precolombinos los intercambios comerciales entre las culturas andinas y las costeñas eran intensos.

El Cóncavo y el Pan de Azúcar

Pero sobre todas las montañas colombianas ejercen su reinado indiscutible los nevados. Aún no he conseguido saber exactamente cuantos son, docenas en todo caso. Las nieves perpetuas se encuentran a partir de, aproximadamente, 4.700 metros. Hasta hace algunas décadas se podía encontrar un glaciar en las inmediaciones de Bogotá, El Pico nevado (4.560metros), pero se derrumbó en un terremoto y no ha vuelto a aparecer. A lo largo del siglo XX ha desaparecido el hielo glacial en al menos seis picos, lo que constituye un aviso sobre el peligro que el calentamiento global supone para estas maravillas naturales.

Las yeguas esperan su carga con el Cóncavo al fondo
Las yeguas esperan su carga, con el Cóncavo al fondo
Yo he tenido la suerte de visitar el Parque Nacional de El Cocuy en dos ocasiones, haciendo cumbre en el Toti. La subida al campamento base (a 4.500metros) es muy fuerte y la falta de oxígeno no ayuda, pero cualquier persona entrenada en caminatas puede hacerla (también es posible subir a caballo). Las vistas son únicas. Los glaciares crujen espectacularmente con los cambios e temperatura (10ºC bajo cero por la noche, 20ºC sobre cero durante el día si hace sol). En otros blogs daré detalles sobre la excursión, pero ahora baste decir que es una auténtica berraquera.

Cumbre El Toti
Cumbre El Toti
Berraco es un término característicamente colombiano. Que nadie lo busque en el diccionario de la RAE, ni siquiera los astutos que de dirijan a la grafía académica (escrita con “v”) encontrarán su acepción colombiana. Berraco tiene un sentido generalmente positivo, y significa persona con valor, fortaleza, talento. Como adjetivo indica furia, o también importancia y complejidad. Una berraquera se refiere, finalmente, a algo grande, que exige esfuerzo y tenacidad, que produce auténtico entusiasmo: justo lo que se siente al llegar al borde de los glaciares de El Cocuy.

Aquí se puede encontrar un estudio sesudo sobre el estado de los glaciares en Colombia.

2 comentarios:

  1. En mis tiempos también lo usaban "qué berraquera", es un berraco, me encanta!

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  2. ¡Espectacular!

    ¿ya subiste dos veces?... ¡¡¡tu si que eres un berraco!!!

    Un saludo cariñoso de esta colombo-española.

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